Claudia Barrionuevo

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Lunes 30 Junio, 2014

Manaos, una sede del Mundial Brasil 2014, costó casi $300 millones, tiene capacidad para 41 mil personas, en un Estado de menos 2 millones de habitantes


Historia, cine, fútbol, música

Carlos Fermín Fitzcarral fue un comerciante de caucho peruano del siglo XIX que, obsesionado por lograr nuevas rutas para la comercialización de su producto, compró una lancha a vapor, la Contamana, que, luego de un largo trayecto por el río Urubamba, fue desmantelada y llevada en medio de la selva a través de 10 kilómetros.
Más de mil indígenas participaron en esta travesía de proporciones épicas, transportando el navío durante dos meses, jalándolo por medio de cuerdas hasta 500 metros de altura. Al finalizar el recorrido, volvieron a armar el navío y este siguió su ruta por el río Caspajali.
Se ignora el número de personas muertas en el camino.
Fitzcarrald descubrió el istmo que ahora lleva su nombre y, en medio de la selva, construyó una mansión de madera de cedro con tres pisos, 25 habitaciones y una huerta atendida por jardineros chinos.
En medio de la selva amazónica brasileña se yergue una de las salas líricas más impresionantes de Latinoamérica: el Teatro Amazonas de Manaos. La construcción de este edificio, también edificado en el siglo antepasado, tomó 17 años. Los materiales del techo son alsacianos; el mobiliario es parisino; las escaleras, estatuas y columnas son de mármol de Carrara; las paredes de acero vinieron de Inglaterra y de las 198 lámparas de araña, 32 son de cristal de Murano.
La desmesurada empresa del Rey del caucho, su excelsa mansión y el Teatro de la Ópera de Manaos, inspiraron al cineasta alemán Werner Herzog.
La película “Fitzcarraldo”, protagonizada por Klaus Kinski, cuenta la historia de un obseso de la ópera que, luego de lograr una gran fortuna como comerciante de caucho, en el siglo XIX, decide construir un teatro lírico en medio de la selva.
Para lograr acarrear los materiales necesarios para esta mítica edificación, realiza una hazaña titánica: desarma un enorme barco en un puerto fluvial, lo transporta a través de una montaña con la ayuda de miles de indígenas, rearma el navío y vuelve a navegar por otro río.
Herzog, otro obsesivo, se enfrentó con las mismas condiciones adversas, limitaciones técnicas (no se usaron efectos especiales) y choque cultural con los indígenas, al igual que el personaje original y el ficticio. Además se enemistó con su actor fetiche. Seis colaboradores de la filmación resultaron heridos.
Manaos es una de las sedes del Mundial Brasil 2014. El estadio que se construyó en esa calurosa y húmeda ciudad costó casi $300 millones y tiene capacidad para 41 mil personas, en un Estado en el que viven menos de 2 millones de habitantes y su equipo de fútbol no pertenece a la primera división. Tres obreros de la construcción murieron durante el proceso. Uno se cayó de 35 metros; otro de 5 y, el único cuyo nombre aparece en las noticias, el portugués Antonio Martins, de 55 años, fue golpeado por una pieza de hierro que movilizaba una grúa.
Chico Buarque compuso un par de canciones legendarias: “Construcción” y “Dios le pague”. Unió ambas y el enlace es impresionante. Tal vez tanto como el resultado (para mí aún desconocido), del partido Costa Rica-Grecia. Ojalá.

Claudia Barrionuevo
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