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Lunes, 10 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Hillary Clinton no la tiene ganada

Alejandro Madrigal [email protected] | Martes 02 agosto, 2016


La elección la definirán seguramente los siete estados restantes, los mayores swing states en esta elección: Florida, Iowa, Nuevo Hampshire, Nevada, Pensilvania, Ohio y Carolina del Norte

Entre las aulas y las calles

Hillary Clinton no la tiene ganada

A partir del jueves pasado los dos partidos mayoritarios en EE.UU. nominaron oficialmente a sus dos candidatos: Donald J. Trump, en el caso republicano; y Hillary R. Clinton, en el caso demócrata. ¿Cómo inicia cada partido la carrera presidencial? Veamos ambos casos:
Los republicanos sin duda están diezmados y con una profunda división. Su convención fue históricamente desastrosa: La ausencia de los Bush, los dos expresidentes republicanos vivos, y la de Kasich y Rubio, dos de los principales excontendientes de Trump, negándose a darle la adhesión; al igual que Ted Cruz; el caos generado por el movimiento "Never-Trump"; los plagios de los discursos de Melania Trump y Donald Trump Jr., las estupideces de Ben Carson al micrófono; y el mismo Donald Trump con un discurso apocalíptico y lleno de miedo. Tres noches de mensajes contradictorios y alarmantes. Un partido lleno de solo caras blancas, carente de diversidad. Eso sí es escalofriante.
Por el otro lado tenemos al Partido Demócrata mostrando su verdadero rostro. WikiLeaks destapó un escándalo de e-mails entre las autoridades del DNC donde dejaron en evidencia que hubo manoseo del proceso para favorecer a Clinton y perjudicar a Sanders. Debbie Wasserman renunció en consecuencia. El FBI comprobó que Hillary Clinton tuvo un manejo irresponsable de información clasificada por medio de su correo cuando fue Secretaria de Estado, pero a la vez recomendó que no se levantaran cargos contra ella. ¿La justicia no es cumplida para aquellos con mucha riqueza y poder? Y para rematar, Clinton, ya conocida por ser una moderada, a pesar de querer proyectarse como progresista, escogió a Tim Kaine como su candidato vicepresidencial. Un candidato con algunos fuertes, como en política de armas, pero que también es conocido por sus posturas en favor de las políticas conservadoras otras y que han disparado la desigualdad en EE.UU., como el TPP y la desregulación bancaria.
Ya con los dos candidatos definidos y con las elecciones presidenciales a menos de cuatro meses, ahora el análisis de quién ganará en otoño pasa a ser otro:
En el camino a alcanzar el número mágico de 270 votos electorales, es seguro decir que Hillary Clinton tendrá a su favor 17 estados y otros cuatro probables (249 votos). Mientras que Donald Trump tendría de su lado 20 estados seguros y otros tres probables (191 votos).
La elección la definirán seguramente los siete estados restantes, los mayores swing states en esta elección: Florida, Iowa, Nuevo Hampshire, Nevada, Pensilvania, Ohio y Carolina del Norte; que suman 98 votos en total. De esos estados, Trump necesitaría, por ejemplo, ganar Pensilvania, Florida, Ohio y Carolina del Norte; dejándole a Clinton, Nuevo Hampshire, Nevada y Iowa; para ganar la presidencia.
Se ve difícil, pero no está nada imposible: Trump sin duda tendrá un arrastre fuerte en Florida, donde sacó a Marco Rubio luego de declararlo como su segundo hogar. También podría lograr fuerte apoyo en los estados del Rust Belt por su discurso económico y así ganar Ohio y Pensilvania e incluso Michigan o Wisconsin. Estos estados industriales están llenos de trabajadores de cuello azul enojados con el sistema que les ha hecho ver el cierre de cientos de fábricas y la pérdida de sus empleos. Trump puede ganar estados en esta región si logra convocarlos en masa, algunos de los cuales de por sí Clinton perdió contra Sanders, y así asegurar su camino a la Casa Blanca. Estas sin duda serán unas elecciones distintas a las anteriores.