Hillary Clinton busca armar una coalición para enfrentar a Trump
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“Hace falta una aldea” se convirtió en el eslogan más repetido en los Estados Unidos después que apareció en el título de un best seller de 1996 en el que la entonces primera dama Hillary Clinton sostenía que toda la sociedad, y no sólo la familia, interviene en el éxito de cada niño.

Al aceptar la candidatura demócrata a la presidencia el jueves por la noche en Filadelfia como la primera mujer elegida por un partido político estadounidense importante, Clinton, de 68 años, retomó ese proverbio africano para elaborar su estrategia para derrotar al republicano Donald Trump en noviembre. Clinton podría necesitar más que a los demócratas incondicionales para llegar a la Casa Blanca, por lo que espera reunir a su propia aldea de republicanos descontentos, independientes, veteranos de guerra, hombres blancos, mujeres liberales y minorías.

“Llevaré todas sus voces e historias conmigo a la Casa Blanca”, dijo Clinton, cualquiera sea “el partido al que pertenezcan o si no pertenecen a ninguno. Seré presidente para los demócratas, los republicanos y los independientes. Para los que están en apuros, los que luchan y los que tienen éxito. Para los que voten por mí y para los que no. Para todos los estadounidenses”.

La convención demócrata y el discurso de Clinton le dieron la oportunidad de llegar a los votantes a los que Trump no les agrada. Pero de todos modos se enfrenta a dudas sobre su honradez dentro de su propio partido, así como entre los votantes en general, y tendrá que armar su coalición de a un grupo por vez.

Su primera tarea es cerrar trato con los partidarios acérrimos de su rival en las primarias, Bernie Sanders. Clinton agradeció a Sanders en su discurso por colocar los temas económicos y de justicia social “en primer plano y en el centro”.

“Y a todos sus seguidores de aquí y de todo el país”, dijo, “quiero que sepan que los he escuchado. Su causa es nuestra causa”.

Aunque algunos delegados de Sanders aceptaron a regañadientes que votarían por Clinton, un puñado de ellos siguió interrumpiéndola con comentarios molestos mientras subía al estrado para aceptar la candidatura.

Clinton reconoció sus puntos flacos como candidata el jueves. “La verdad es que, a lo largo de todos estos años de servicio público, la parte de ‘servicio’ siempre me ha resultado más fácil que la parte de ‘público’”, señaló. “Sé que muchos no saben qué pensar de mí”, agregó, antes dedicar varios minutos a repasar su biografía.

Por mucho que trató de definirse, también trató de separar a Trump del resto del Partido Republicano, apuntando a conversos que podrían estar fuera de su alcance con un adversario republicano tradicional.

Trump, sugirió, ha dividido a la sociedad y quiere gobernar unilateralmente.

“No crean en nadie que diga: ‘Yo solo puedo arreglar esto’”, dijo Clinton. “El lema de nuestro país es ‘e pluribus unum’: de muchos, uno. ¿Seguiremos siendo fieles a ese lema?”

Volvió a la metáfora de la aldea una y otra vez en su discurso.

“Esto es lo que quiero decir: ninguno de nosotros puede formar una familia, construir una empresa, sanar a una comunidad o levantar un país totalmente solo. Estados Unidos necesita que cada uno de nosotros emplee su energía, su talento, sus aspiraciones para hacer que nuestro país sea mejor y más fuerte”.

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