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Lunes 20 Julio, 2015

Existen importantes vacíos en la gestión de calidad de las universidades

Herramientas para la mejora y no para el control

El propósito de mejorar la calidad de la educación superior no necesariamente se logra a través del establecimiento de la acreditación como un requisito obligatorio.
La acreditación, en la mayoría de los modelos existentes, parte de un proceso de autoevaluación, que surge como una genuina necesidad de las carreras o universidades de obtener un reconocimiento de los esfuerzos que ha realizado en pos de la calidad y que se entiende como un medio para alcanzar la excelencia y no como un fin en sí mismo.


Imponer la obligatoriedad de la acreditación es un tema delicado que amerita reflexión, pues podría despojar a este mecanismo de su naturaleza de asegurar la mejora y la modernización universitaria para convertirlo en un simple requisito para obtener un aval de una autoridad.
Si bien el modelo no es desconocido y se aplica en Panamá, no es dable pensar que funcionaría para todos los países del área y, por eso, lo correcto es hacer un llamado al debate nacional sobre la conveniencia de usarla con fines restrictivos.
Así como es opinable si la acreditación debe ser obligatoria, tampoco se debe cerrar el debate sobre la conveniencia de que sea una única agencia de acreditación la que otorgue dicho reconocimiento, pues en la región centroamericana y fuera de esta existen agencias y organismos competentes que pueden cumplir con estos fines y, de esta forma, se promovería la mejora continua de los servicios y modelos de acreditación que ofrecen dichas agencias, en beneficio de los estudiantes, de las carreras, de las universidades y de la sociedad.
Por otra parte, existen otros mecanismos de reconocimiento de calidad tales como las certificaciones, que no remplazan ni compiten con las acreditaciones, pero que podrían utilizarse para desarrollar una cultura de calidad o como un reconocimiento complementario que refuerce la imagen institucional respecto al compromiso con la calidad y el mejoramiento continuo.
La norma certificable más conocida es la ISO 9001, sin embargo, a pesar de su utilidad en una gran variedad de industrias, es insuficiente para el contexto de la educación superior, por lo que surge la oportunidad de crear nuevos estándares que permitan a las instituciones de educación superior y a sus unidades (escuelas, facultades, centros de investigación, entre otros) obtener una certificación de calidad, por lo que en este sentido, el Consejo Centroamericano de Acreditación de la Educación Superior (CCA), se encuentra trabajando en el desarrollo de un instrumento y esquema de certificación.
Este trabajo es asumido por el CCA como un reconocimiento de que existen importantes vacíos en la gestión de calidad de las universidades donde el CCA puede realizar aportes importantes. Lo anterior, en concordancia con sus ejes estratégicos, los cuales son el mejoramiento de la calidad de la educación superior, la promoción de la acreditación, la observancia de las buenas prácticas en educación superior y, el impulso a la integración regional.

Consejo Centroamericano de Acreditación de la Educación Superior – Área Evaluación y Acreditación

Diego Porras Cordero