Enviar

Ante la emergencia en el actual edificio de la Asamblea Legislativa, hay que buscar la mejor salida al problema, a fin de que pueda construirse la nueva obra con la menor afectación posible a los inmuebles que son parte de nuestra historia


Herencia cargada de conflicto

La falta de previsión y la inacción de los gobiernos durante muchos años, ha puesto al país hoy ante el problema de tener que construir, con gran prisa, un nuevo edificio para la Asamblea Legislativa.
El actual está en condiciones inhabitables por el grave deterioro sufrido con el paso del tiempo, al no haber recibido la atención debida en cuanto al mantenimiento de la estructura y su restauración, a pesar de tener declaratoria de patrimonio histórico.
Sin embargo, el anteproyecto que ahora resultó ganador para la concreción de las obras, no cuenta con el visto bueno del Departamento de Patrimonio del Ministerio de Cultura, al cual le corresponde la aprobación desde ese punto de vista.
Así las cosas, y ante la emergencia, los diputados considerarán la posibilidad de desafectar esas edificaciones de la ley de patrimonio o declarar de interés público la construcción del nuevo edificio para el Congreso, a fin de que pueda llevarse a cabo.
Es lamentable realmente lo que ocurre en Costa Rica pero no solo hoy, que se presenta una coyuntura muy especial (el edificio en cuestión es ya inhabitable por lo que hay una urgencia nacional), sino más bien como actitud histórica.
Sin que hayan mediado situaciones de emergencia, se han echado abajo a lo largo del tiempo las principales construcciones declaradas como patrimonio histórico cultural.
Dos cosas han fallado sin duda, y el analizarlas debería servir para no caer nuevamente en lo mismo a futuro.
Por un lado la educación y el ejemplo recibidos se desviaron del camino en algún momento porque comenzamos a olvidar que las manifestaciones culturales, tangibles o intangibles, son las que nos representan como pueblo, nos dan identidad y conciencia de lo que somos.
Por otro lado, las políticas no cumplieron con el deber de preservar el patrimonio histórico cultural ya que la mayor parte de las edificaciones con esa declaratoria cayeron y no por una urgencia de carácter nacional, como es el caso de la Asamblea.
No se trata, desde luego, de parar el progreso, se trata únicamente de que se forje uno consciente e inteligente, que modernice la ciudad conservando lo mejor de otros tiempos.
Hoy ante la emergencia que tenemos en el actual edificio de nuestra Asamblea Legislativa, no queda más que buscar la mejor salida al problema, a fin de que pueda construirse el nuevo edificio, con la menor afectación posible a los inmuebles que son parte de nuestra historia como país, ya que en su interior, el Primer Poder de la República ha dado vida históricamente al marco legal dentro del cual transcurre la vida nacional.

Ver comentarios