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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


¿Hay suficientes profesionales en Costa Rica?

Silvia Castro [email protected] | Lunes 09 diciembre, 2013


Parte del rol crítico que juega la educación superior en el mejoramiento de la calidad de vida se manifiesta en el campo económico


¿Hay suficientes profesionales en Costa Rica?

La educación representa un derecho y una necesidad; define la clase de estándar de vida a la que cada individuo puede aspirar. La salud y la felicidad de las personas, su seguridad económica, sus oportunidades y estatus social son, en gran parte, producto de sus experiencias de aprendizaje. Asimismo, la educación es determinante para el bienestar de las naciones, como la suma de experiencias educativas individuales que tienen implicaciones generales para la sociedad.
En un mundo globalizado, en el que la tecnología, la economía, el conocimiento, las personas, los valores y las ideas cruzan las fronteras, el retorno sobre la inversión en educación, y especialmente en educación superior, es altísimo.
Múltiples investigaciones demuestran que los individuos que logran graduarse de las universidades obtienen mayores ingresos y por tanto, están en capacidad de generar más ahorro, por lo que, a su vez, pueden ofrecer mayores oportunidades de superación a sus hijos e invertir en su salud y pensión. Además, trabajan en ambientes laborales más seguros y cómodos y cuentan con más tiempo libre y prestigio personal.
Pero la educación superior no solo beneficia al individuo, sino también a la sociedad, a través de mayor consumo, pago de impuestos, inversiones financieras, flexibilidad de la fuerza laboral y menor inversión social por parte del Estado. Como si fuese poco, los ciudadanos educados en las universidades tienden a cometer menos crímenes, son más dados a participar en actividades voluntarias, donar a las causas sociales, asumir sus funciones cívicas y adaptarse mejor a los cambios tecnológicos.
Los países con poblaciones más educadas desarrollan sociedades civiles más organizadas y cohesivas, que se convierten en el capital social que subyace el desarrollo sostenible en la sociedad del conocimiento.
Parte del rol crítico que juega la educación superior en el mejoramiento de la calidad de vida se manifiesta en el campo económico. Este es el caso hoy; las economías globalizadas valoran la competitividad mucho más que antes, y más aún, debido a que las nuevas tecnologías de información, el crecimiento económico y el desarrollo social dependen más del conocimiento humano que de la disponibilidad de recursos naturales.
Como si fuera poco, se ha comprobado que los graduados universitarios, en general, no son afectados por el desempleo, y ganan salarios ascendientes a lo largo de sus vidas profesionales.
¿Podría considerarse entonces que en nuestro país existen “suficientes” graduados universitarios para la estructura productiva del país, como lo asevera el Estado de la Educación de 2013? Se gradúa solo el 22% de la población adulta. Mi respuesta es que no hay “suficientes” costarricenses devengando salarios dignos ni “suficientes” profesionales que contribuyan con el fortalecimiento de la estructura productiva actual; y que faltan muchos más profesionales calificados para satisfacer nuestras aspiraciones en materia de desarrollo.

Silvia Castro

Rectora de ULACIT