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Hay medidas que tomar a las cuales no se les ha querido entrar y entendemos que conllevan un costo político. Sin embargo, ya no pueden seguir posponiéndose las cosas


Hay soluciones, falta implementarlas

Acerca de si hemos aprendido algo como país de la difícil situación financiera mundial, y especialmente si estas lecciones se están traduciendo en medidas correctivas, nos invita a reflexionar un análisis publicado por este medio hoy.
En este, se puntualiza lo actuado o dejado de actuar en el país, la necesidad de corregir en algunos casos sistemas y estructuras, en la difícil coyuntura actual, lo cual es urgente a pesar de haber mantenido la economía una buena tasa de crecimiento.
Entre los puntos razonados, hay algunos que vale la pena resaltar con la esperanza de que sean considerados por quienes tienen el poder de la toma de decisiones.
El Estado tiene tareas pendientes de gran importancia que debieron llevarse a cabo desde administraciones anteriores para no llegar a los actuales problemas.
Entre otras cosas es fundamental que se haga una reforma de la estructura salarial del sector público, para reducir el principal componente de gasto del Estado.
A estas medidas no se les ha querido entrar y entendemos que conllevan un costo político. Sin embargo, fueron justamente decisiones políticas, en su momento, las que a través de jerarcas nombrados por el Ejecutivo o juntas directivas integradas de acuerdo con voluntades políticas, las que llevaron a firmar convenciones colectivas convertidas hoy en el gran problema.
Corresponde pues a la voluntad política enmendar las decisiones inconvenientes que un día se aceptaron como buenas.
Por otro lado, ya es hora de que Costa Rica vaya convirtiéndose en un mercado financiero más eficiente. Para esto es necesario que principalmente se busquen los mecanismos adecuados para reducir el gigantesco margen de intermediación financiera, uno de los más grandes del continente. Esto ya es momento de concretarlo también.
Sin embargo, otras medidas así mismo esperan a que haya voluntad para que sean tomadas en serio. Una de ellas es la de solucionar la apreciación del colón, convertida en problema para la competitividad sin que haya beneficiado a los costarricenses en el costo de la vida, la urgente reforma que necesita el sistema de pensiones, así como una moderada reducción del aparato estatal evitando la duplicación de instituciones y funciones, entre otras.
 

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