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Martes 5 Junio, 2012

Hay que regular al Regulador

En relación con el artículo “Desbocado gasto de Aresep” pareciera que lo necesario es ‘regular al Regulador’. ¿Quién lo regulará? ‘Algún buen regulador será’.
Un simple juego de palabras que se ajusta como anillo al dedo, cuando a partir de 2007 el gasto de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) se disparó —o lo dispararon, que no es lo mismo— de $7,2 millones a $27,5 millones el año pasado.
No sorprende. La Administración Pública se ha desbocado en sus gastos y ha desmerecido —con la honrosa excepción del Incofer— los servicios que debe prestar a la ciudadanía que —de paso— es la que financia estas onerosas e inexplicables tropelías. Digo tropelías porque, según lo que expresa el mismo jerarca Regulador General: “Si no existiera regulación, los prestadores cobrarían precios monopólicos y con eso, el país pagaría varias veces más que lo que valen los hospitales, los aeropuertos y las carreteras juntas”. O sea, a golpe dado no hay quite con esta lógica que no por lógica explica o justifica el incremento anual de 32% en el gasto, y como hospitales, aeropuertos y carreteras juntas —sin aludir a la Trocha Mocha— son vitales, más vital es la regulación. Encima, aquellas ‘minucias’ juntas no se financian, lamentablemente, como lo hace Aresep cuyos $27,5 milloncejos del año 2011 cubrirían lo que “están exigiendo actualmente los hospitales para evitar el cierre de clínicas y algunos servicios de emergencia”.
Veamos algunas de las fuentes de recursos de Aresep, de acuerdo con el artículo. Las distribuidoras de combustibles le aportaron $6,3 millones y los acueductos $5 millones “para que el Regulador les fijara las tarifas”. Montos que se ‘revierten’ al público, que debe ‘palmar’ esas sumas, vía tarifas. Mientras tanto Aresep se instala en un edificio en Multipark por el que pagaremos —los usuarios— la bicoca de $2 millones anuales, porque el edificio propio de La Sabana ‘tenía una mala distribución y era solo de dos pisos’. ¡‘Mamma mia ragazzo’! En dos pisos no cabían. Lo curioso del caso es que la nueva sede es apenas 53 metros cuadrados más grande que la de La Sabana. Claro, el nuevo enclave Regulador está entre multinacionales y eso no tiene precio en la imaginería tercermundista del ‘neorriquismo’ desregulado que se ha apoderado de nuestros jerarcas y sus instituciones.
Ni que hablar de los incrementos de la burocracia ‘de apoyo’. La que medra entre escritorios, salas de juntas, comedores, cafeterías, baños, bañitos y salitas de recibo. La relación 1,4::2,1 entre puestos de regulación y administrativos es congruente con el creciente despilfarro de las instituciones públicas. Pero el servicio real: ‘kaputt’.
Sigamos pagando salariazos de entre $7 mil y $9 mil por mes per cápita para la crema y nata de la Institución. Sin contar ‘pluses’.
Hay mucho más por lucir de esta ‘ínclita’ institución y sus alardes versallescos. Basta con lo apuntado por Manrique Oviedo, diputado del PAC, que resume el clima empresarial de la Aresep: “La Aresep es una institución politizada, con estructuras paralelas bien remuneradas, con directivos sin experiencia y complaciente con los prestadores de servicio”. “¡Hasta ahí!”, diría Gorgojo.

Bernardo Gómez
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