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Lunes, 25 de marzo de 2019



FORO DE LECTORES


Hay que invertir en cine costarricense

| Viernes 11 junio, 2010


Hay que invertir en cine costarricense

Sin ser ningún experto en cinematografía, pero sí un amante de ese maravilloso arte, tuve el honor de ser invitado al estreno para la prensa de la película costarricense “Donde duerme el Horror”, una producción de La Zaranda rodada totalmente en Costa Rica y con un elenco mayoritariamente tico.
El maestro costarricense Carlos Castro, ganador del Grammy Latino en Música Contemporánea Formal, fue el encargado de la música de la película y coautor del guion. Sin duda un lujo para esta producción, pues conocemos de la obra de este excelso músico nacional y de su éxito a nivel internacional, no solo como músico, sino como gran escritor. En “Donde duerme el Terror”, Carlos logra una musicalización completamente moderna, sin nada que envidiar a las mejores películas de nuestras naciones y participa de un guion sencillo, digerible, sin ser cansino, muy comunicativo y nada exagerado.
La película deja completamente atrás aquellas actuaciones de antaño que nos hacían sentir más en el teatro que en el cine. Gustavo Rojas, por ejemplo, logra un papel agradable sin “robarse el show”, y Rocío Carranza muestra toda la belleza de la mujer costarricense, sin que su extraordinaria figura opaque la actuación madura y fresca que logra en su personaje.
“Donde duerme el Horror” es una película que también muestra yerros, quizás requiera mejoras en el sonido; pero no es mi intención la de resaltar errores. Prefiero destacar no solo un gran esfuerzo, sino un excelente logro profesional.
Costa Rica ha pasado de ser un aficionado del cine a pensar en materializar los sueños de nuestro gran talento profesional. Los empresarios nacionales y aquellos foráneos que conviven con nosotros en este país, deberían valorar en serio, sin temores ni prejuicios, apoyar ese talento. Vale la pena. Nos llena de orgullo ver a un joven productor como Max Valverde soñando con grandes proyectos a futuro. Nos complace la perseverancia de Oscar Castillo y su hija Ana en continuar, año tras año, dándole oportunidad a una apuesta de cine nacional.
Los programas de Responsabilidad Social Empresarial deberían estar dirigidos a contribuir con el desarrollo de la industria cinematográfica en nuestro país, en invertir en esos actores, esos músicos, esos escritores, esos técnicos y tantos otros participantes de esa sana diversión y maravilla del arte moderno.
Mis felicitaciones a todo el equipo que participó en esta producción y mi solicitud al empresario comprometido socialmente con el país, para que realice una inversión, sin temores, en la cinematografía costarricense.

Boris Molina
Abogado
[email protected]