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Las oportunidades surgirán y el crédito fluirá, adujo Juan Carlos Corrales, gerente del Banco Nacional
“Hay que estar listos para correr”
La estimación de crecimiento de cartera es del 15% para este año

Daniel Chacón
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El negocio bancario tuvo un año difícil y las oportunidades de financiamiento fueron relativamente estrechas. La crisis económica y el deterioro de las carteras de crédito obligaron a las entidades a guardar dinero a manera de protección que exige la ley.
A esta situación nadie fue ajeno; y uno de los casos particulares fue el del Banco Nacional, que tuvo a Juan Carlos Corrales en condición de gerente interino. Desde dicha posición, debió enfrentar la totalidad de la crisis.
A sus 34 años de formar parte de la estructura, este contador, ingeniero agrónomo y máster en administración de empresas con énfasis en banca y finanzas, llama a la mesura a quienes aún están afinando sus planes para este año.
Para ampliar sobre las oportunidades y vulnerabilidades que vislumbra para los próximos meses, conversó con LA REPÚBLICA sobre el giro del banco, y las expectativas que maneja sobre la economía para 2010.

¿Qué novedades presentarán este año?
Renovaremos productos y estamos diseñando otros nuevos. Queremos llegar a certificar los procesos crediticios para que el cliente vea las promesas de calidad satisfechas. Para no quedarnos en lo teórico, estamos analizando la manera para certificar eso y que nos revisen en ese sentido.

¿El interinato le limitó los planes de largo plazo?
Uno tiene que sacar tiempo para todo, no solo nos concentramos en el corto plazo en ver cómo protegíamos al banco y la cartera. Vimos incluso el plan para 2010, ya está listo y la junta directiva debiera aprobarlo en el transcurso del mes.

¿Cumplió sus objetivos en la gerencia?
No teníamos proyectado hacer tantas previsiones, pero ha ayudado a que el patrimonio del banco, como tal, se fortalezca en un 15%, a pesar de la merma en utilidades. Me parece que cumplimos con el objetivo de terminar el año con un banco bien fortalecido. Todo está previsto para que en 2010 podamos crecer casi sin restricción.

¿Cuánto sufriría el banco con un cambio en gerencia?
Creo que no es tanto quién esté al mando, sino el equipo de trabajo. Es una decisión de la junta directiva, ellos se tomarán el tiempo que requieran, ya llevamos ocho meses de estar aquí.

¿Qué innovaciones les dejó 2009?
Fue volver un poco los ojos hacia dentro para encontrar fórmulas que protegieran al banco y ayudaran a los clientes. Manejar un costo estable, generar un plan de protección a nuestra cartera, cómo hacerlo crecer no necesariamente con crédito. En eso es importante el aumento en conectividad.

¿Cuánto mejoraron los ingresos por servicios?

BN servicios genera más de 500 mil transacciones por mes con 1.000 puntos afiliados. Ahí no solo se beneficia el banco por costo operativo, sino que los pulperos también ganan. Este apartado representa cerca del 6% de los ¢40 mil millones por ingresos. Es muy interesante porque esas son las comisiones que ganamos por conectividad, no sé cuánto será el costo operativo que nos economizamos.

¿Qué estrategia implementaron para mantener el negocio sano?
Tomamos varias medidas importantes, todas muy hacia dentro para cuidar a la institución. Principalmente, regulamos el gasto, nos enfocamos en algunos negocios que pudieran darnos algún tipo de crecimiento importante y salimos a ver qué pasaba con nuestros clientes para evitar un desmejoramiento en la cartera.

¿Cuáles áreas requirieron mayor ayuda?
Construcción y turismo principalmente. También monitoreamos otros más masivos como vivienda o consumo, pero no padecieron tanto problema.

¿Cómo resolvieron las deudas con los empresarios turísticos?

Les extendimos “el puente” a noviembre-diciembre, porque desde julio tuvieron una temporada baja crítica.

¿Eso qué implicó para el banco?

Hacer adecuaciones por muchos miles de millones, a algunos dándoles capital de trabajo para que pasaran el bache.

¿Y una estimación del impacto en las utilidades?
Solo la reducción en tasas de interés planteada en el Plan Escudo significó una merma en las utilidades por unos ¢1.300 millones durante los diez meses de aplicación. Sí fue funcional en la medida en que permitió a la gente hacer frente a los pagos, y de esa forma no se deterioró la cartera.

¿Cuál fue el momento más difícil?
El sismo más fuerte fue en julio y agosto, cuando la gente perdió su capacidad para pagar. Nosotros a diferencia de otras instituciones, no liquidamos hasta noviembre por exigencia normativa. En ese momento a pesar de que liquidamos, ya las operaciones estaban respaldadas en nuestra provisión.

¿Y se mejoró?
Sí, porque diciembre es un buen mes. La actividad productiva mejora, la gente se pone al día con sus deudas y las personas tienen la disponibilidad del aguinaldo. Esto resta presión sobre los indicadores de morosidad.

¿Estamos ya en recuperación?
Yo soy neutro, comparto con economistas que consideran que aún faltan algunos muertos por recoger. Hay que ver 2010 con mucha cautela, los síntomas indican únicamente que dejamos de caer. Sigo considerando que a pesar de que será diferente, habrá que tener mucha precaución.

¿Cómo visualiza ese escenario en términos productivos?
No veo desarrollos en costas o grandes inversiones extranjeras en el país, veo todo muy limitado. Lo que sucede en el Norte y en Europa tiene un efecto rezagado en el país, y hoy todavía están con síntomas de recuperación pero en un mediano plazo.

¿Y lo positivo?
El índice mensual de actividad económica empezará a mejorar, y la economía en general. Lo anterior con la ayuda que el Banco Central pueda dar para mantener un poquito controlados la inflación, las tasas y el tipo de cambio. En ese contexto veo todo mejor.

¿Qué sectores les interesa dinamizar?
Si uno analiza carteras en nuestro caso, tenemos una base formada por vivienda y banca para el desarrollo. Al estar ambas atomizadas, dan una base segura de crecimiento. Siempre vamos a apuntar por ahí.
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