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El actual gobierno tuvo en los primeros lugares de su oferta la lucha contra la corrupción. Ahora tendrá que tomar las medidas necesarias y eficaces para demostrar que logra vencer en batallas importantes como para ganar la guerra


Hay que estar bien, no solo aparentarlo

Queremos entrar a la OCDE y queremos muchas otras cosas más. Pero, ¿tomaremos medidas serias, como país, para lograrlo?
Hace años que nuestros gobernantes salen al exterior y hacen afirmaciones al mundo que suenan muy buenas, pero después las políticas internas son contradictorias con aquellos floridos discursos.
Los ejemplos pueden ser muchos, pero veamos algo que nos recuerda una nota de este medio ayer, y que nos coloca en ese fenómeno global en que han caído muchos países, aun los desarrollados.
Nos referimos, claro, a la corrupción. Un mal que hasta el momento muchas de nuestras democracias no han logrado frenar y sale a la luz pública todos los días.
Y hablamos de democracias porque es en ese marco donde hay que luchar, con medidas muy efectivas, contra ese mal que tanto afecta a las sociedades modernas.
Hemos observado en los últimos años cómo el gobierno luchó —empleando a veces el dinero de los contribuyentes— haciendo viajes, gestiones u otro tipo de cosas que pudieran ayudar, a lo externo, a colocar nuestra imagen y nuestros datos de nivel de desarrollo como para aspirar a que Costa Rica ingrese a la OCDE.
Siendo que a lo interno las primeras medidas a tomar, no solo para ingresar a ese organismo sino para obtener el respeto del mundo, era transparentar y hacer eficiente la labor del sector público.
De eso no se hizo nada. Dentro de nuestras fronteras el tema nunca fue preocupación de los gobiernos, que dejaron desarrollar el cáncer hasta que tuviera metástasis por todas partes en el maltratado y adolorido cuerpo-país.
La falta de coherencia entre lo que los gobiernos proponen y las medidas que toman para lograrlo, ha sido una tónica durante mucho tiempo en Costa Rica.
Este es un asunto de mucha trascendencia, a pesar de lo cual lo hemos vivido tantas veces que nos hemos acostumbrado casi a verlo como parte de la cultura política.
El actual gobierno tuvo en los primeros lugares de su oferta la lucha contra la corrupción. Ahora tendrá que tomar las medidas necesarias y eficaces para demostrar que logra vencer en batallas importantes como para ganar la guerra.
Solo que ahora lo tendrá que hacer en un contexto diferente al que tuvieron los últimos gobiernos.
Estos contaron con una población pasiva, acostumbrada a saber que no se podía hacer mucho por variar las políticas de un bipartidismo que coincidía en muchas cosas.
Hoy la situación es otra. No solo se rompió el bipartidismo, sino que tenemos una democracia mucho más participativa en la que los diferentes sectores de la sociedad quieren ser actores directos del tipo de soluciones que se encuentren a los problemas nacionales.
 

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