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Lunes 27 Mayo, 2013

Es momento para que los costarricenses sensatos y honestos, realicen una acción enérgica y frontal por el rescate de los valores


Hay que derrotar a la corrupción

Los acontecimientos relacionados con la construcción de la “trocha fronteriza, la propuesta de concesionar la carretera San José a San Ramón y otros eventos acontecidos recientemente, nos dicen que nuestro país vive una crisis moral y de valores.
Si bien es cierto hay cierta crisis económica, la principal crisis es moral y un deterioro en los valores integrales del ser costarricense.


Dejamos de ser la Suiza centroamericana, término que utilizó mucho el ilustre costarricense Mario Sancho. Siento nostalgia y tristeza por lo que se está viviendo en Costa Rica en todos los ámbitos. La corrupción se sigue dando en el sector público y también en el privado.
Muchos quieren hacerse ricos con la ley del mínimo esfuerzo, buscan el dinero fácil del narcotráfico y de los negocios ilícitos.
Al estar la sociedad costarricense así es el momento oportuno para definir un nuevo modelo de desarrollo que aspire a la prosperidad espiritual y material de todos los costarricenses y que tenga presente la interdependencia creciente de Costa Rica con otros países.
Es necesario al plantearnos el modelo de desarrollo que queremos, tener presente que el crecimiento económico, el bienestar social y la protección ambiental deben ir unidos, en relación permanente.
Se siente, con pesar, la cada vez más notable pérdida de los mejores valores en nuestro país. Se dan una serie de situaciones que reflejan dicha situación. El deseo de rápido enriquecimiento engendra la falta de solidaridad.
Un elemento sustancial se refiere a que es un proceso continuo. En épocas anteriores, la honestidad, integridad y respeto a los demás, eran el norte que guiaba el accionar de los costarricenses.
Nos hemos acostumbrado a la corrupción, a la inseguridad ciudadana y a ser menos solidarios. Actualmente, más bien predominan los antivalores como “hacerse rico sin trabajar mucho”, “no importan los medios para lograr los fines” y “la poca transparencia en las actuaciones de las personas”. Por ello quizás ha logrado permear el narcotráfico, el lavado de dinero, la corrupción y la desigualdad.
Una Costa Rica con mayor pobreza, un nivel del 23,2%, con muchos hogares en condición de pobreza extrema.
Ante esta situación es necesario líderes con visión de estadistas y humanistas, comprometidos con una visión de nación y con una responsabilidad compartida de ciudadanos y ciudadanas.
Dirigentes que con valentía y determinación estén decididos a aceptar el reto de solventar los problemas y desafíos, de propiciar el bienestar general de las mayorías y combatir la corrupción con valentía y decisión.
Líderes que busquen hacer esto con el aporte de todos los ciudadanos. Es hora de trabajar en la formación de los costarricenses para que entiendan que el éxito en la vida no está determinado única y exclusivamente por la riqueza material y por el nivel de abundancia en que se viva.
Es momento para que los costarricenses sensatos y honestos, realicen una acción enérgica y frontal por el rescate de los valores, por el fortalecimiento del sistema solidario y por trabajar en el desarrollo y formación de un individuo que no se deje dominar por la avaricia y el afán desmedido de lucro.

Bernal Monge Pacheco

Consultor