Si bien la cancelación del TLCAN perjudicaría a las empresas no crearía una barrera comercial tan grande. Bloomberg/La República
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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sin duda ha promovido un aumento del comercio en el continente, aunque sus defensores quizá exageren cuando dicen que su anulación impediría el flujo de bienes entre los países miembros.

Ello se debe a que hay menos compañías —como los elaboradores de tequila— que estén aprovechando los beneficios que brinda el acuerdo de 23 años de antigüedad, que dispone la eliminación de los aranceles que gravan la mayoría de los productos que se comercian entre los Estados Unidos, México y Canadá.

Del total del año pasado de importaciones estadounidenses provenientes de sus dos vecinos, solo el 51% quedó abarcado por el TLCAN, por debajo del 66% de 1998, según los cálculos que realizó Bloomberg sobre la base de los datos de la Oficina del Censo.

Los analistas del comercio señalaron que los trámites burocráticos que se deben hacer para usar el TLCAN podrían ser un elemento de disuasión, lo que significa que algunas empresas en cambio podrían decidir pagar los aranceles que permite la Organización Mundial del Comercio, que siguen siendo bajos y, en algunos casos, inexistentes.

Y las compañías pueden optar por salir del TLCAN porque este estipula cuánto material debe adquirirse en América del Norte, lo que puede resultar un requisito caro dado el bajo costo de los suministros asiáticos.

Estas preguntas surgen en un momento crucial, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho de la modernización y el perfeccionamiento del TLCAN un elemento central de su política económica.

México ya ha avisado a sus compañías que renegociará el tratado, mientras que Trump y Justin Trudeau, primer ministro canadiense, analizaron los lazos comerciales en su primera reunión oficial.

Trump no ha especificado qué cambios haría en el acuerdo, aunque ha amenazado con desecharlo si no puede renegociar los términos que fomentarían la manufactura y protegerían los puestos de trabajo en Estados Unidos.

Si bien la cancelación del TLCAN sin duda perjudicaría a las empresas y los trabajadores que dependen de él, aquella no crearía una barrera comercial tan grande como piensan algunos, según Christopher Wilson, subdirector del Instituto México del Centro Internacional Woodrow Wilson para Estudiosos de Washington.

“El hecho de que un porcentaje importante del comercio entre Estados Unidos y México tenga lugar fuera del marco del TLCAN es clara prueba de que la modificación o incluso la eliminación del TLCAN no destruiría el comercio entre Estados Unidos y México ni haría nada que se aproximara a eso”, señaló. “Dicho esto, el TLCAN es importante”.

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