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Hay que pasar del dicho al hecho

Costa Rica se encuentra actualmente rezagada en competitividad para hacer negocios, con respecto a otros países de la región, según una encuesta de Doing Business 2009, del Banco Mundial.

El dato lo publicó LA REPUBLICA el jueves y el análisis de la mencionada entidad, que estudia diversas variables, llega a la conclusión de que el exceso de trámites y la lentitud con que se evacuan es el principal obstáculo en el país para quienes desean establecer nuevos negocios.

Esta es una realidad que no solo se conoce localmente sino que ha generado amplia retórica en múltiples oportunidades por parte de políticos y gobernantes, solo que nunca se tomaron las anunciadas acciones para que verdaderamente el problema se solucionara.

El asunto pasa por factores de orden técnico, estratégico y humano que deben cambiar para que al confluir resulten en un aparato eficiente, que tramita a buen ritmo sin dejar de ejercer los necesarios y debidos controles.

Puede sonar a repetición lo que debe decirse al respecto, pero no hay más remedio, en tanto no se tomen las medidas que vayan al fondo de los problemas.

Las medidas de orden técnico son las herramientas que deben ponerse en manos del personal a cargo en cada una de las instituciones donde se deben efectuar trámites. Esto requiere, en algunos casos, adquisiciones y capacitaciones para el correcto uso y mejor aprovechamiento. En otros casos se trata únicamente de utilizar bien lo existente.

Desde el punto de vista de las estrategias, deben centralizarse los trámites, y la siempre mencionada pero raramente funcional coordinación interinstitucional, debe ser ahora una realidad mediante la digitalización y el funcionamiento en red, en donde los datos estén a la vista en cualquiera de las entidades involucradas.

Por último, el factor humano es uno de los más descuidados en dichas instituciones, como ya lo hemos comentado otras veces en este espacio.

Esos valiosos recursos humanos deben actualizar sus conocimientos, despertar a nuevas formas de accionar, obtener remuneraciones justas y competitivas por sus funciones y, de esa forma, recuperar su autoestima y aprovechar su potencial que, en muchos casos debe estar subutilizado.

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