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Lunes 26 Abril, 2010

Haití, ayudando desde adentro

El terremoto del 12 de enero de este año, en Haití, marcó una pausa en la acelerada vida de los países del mundo, sus ciudadanos y empresas.
Lamentablemente, tuvo que pasar una catástrofe de esta magnitud para que todos dejáramos por un momento lo que estábamos haciendo y volviéramos nuestra mirada a un país olvidado, el más pobre de América.
¿Qué pasaría si fuéramos nosotros los que perdemos nuestra familia, nuestro hogar, y que inclusive nuestro país perdiera cualquier forma de organización o identidad? Este hecho demostró que todo esto puede pasarnos y en segundos; que debemos siempre estar anuentes, que solo somos inquilinos en este planeta llamado Tierra y que debemos respetar la madre naturaleza y el ecosistema que nos rodea.
Pero algo sí es seguro, estando en su lugar, todos esperaríamos el mismo tipo de solidaridad que se tuvo con los hermanos haitianos. Y es que situaciones como esta, son las que permiten ver la capacidad que tiene el mundo si se compromete y trabaja unido.
No deja de impresionarme cómo a solo pocas horas del terremoto, diversos equipos, como la misión de la Organización de las Naciones Unidas, la fuerza aérea de los Estados Unidos, equipos de rescatistas de varios países, y voluntarios de empresas, ya estaban llegando a Puerto Príncipe para ayudar.
DHL también tuvo la oportunidad de hacerse presente, gracias a su Equipo de Respuesta a Desastres (DRT, por sus siglas en inglés), que se puso en contacto con la ONU y Estados Unidos, para coordinar con ellos la llegada de vuelos, y la rápida entrega de la ayuda humanitaria a la población.
Al desplazarnos a Haití sabíamos que el ambiente que íbamos a encontrar no sería fácil, pero no sucumbimos al miedo, más bien nos ocupamos en pensar cómo trabajar de la forma más eficiente para solventar las necesidades del momento.
Fue un gran impacto ver la desesperación en los ojos del pueblo haitiano, ya de por sí golpeado por la historia. Sin embargo, poder estar ahí, y llevar alimento a los afectados mediante la asistencia logística, no tiene precio.
En lo personal, creo que todos los que tuvimos la oportunidad de trabajar en Puerto Príncipe, sabemos el valor que tiene el tiempo dedicado a ayudar a los haitianos.
Verdaderamente es una experiencia que cambia la vida, y la visión de lo que, al final, debe tener verdadera importancia para cada uno de nosotros.
La ayuda para Haití nunca va a ser suficiente. Como habitantes del mundo y como seres humanos, debemos sentir un fuerte compromiso en participar en el proceso de reconstrucción de ese país.
Mi llamado a los ciudadanos y empresas es que no olvidemos el fuerte deseo de colaboración e identidad con nuestros hermanos, que sentimos a inicios de este año. No debemos dejar que se apague ese espíritu de cooperación con el paso del tiempo.
Recientemente el DRT se hizo presente también en Chile para colaborar con el ejército de ese país en la logística de la repartición de ayuda humanitaria, así como en el movimiento de hasta 25 toneladas de productos y materiales para el hogar. Obviamente las condiciones que encontramos en Concepción, no se pueden comparar con la devastación de Puerto Príncipe, a pesar de la fuerza del terremoto de más de 8 grados en la escala de Richter.
Esto es una muestra clara de que la realidad previa del país y su organización son determinantes en la magnitud del daño resultante y en la capacidad de respuesta.
Con esto lo que quiero decir es que la ayuda que se brinde a un país afectado por un desastre natural no debe ser puntual, o solo mientras los medios le dan cobertura, sino que debe ir más allá, y acompañar a ese país en una reconstrucción de fondo, que les permita preparase mejor para cualquier eventualidad a futuro.
No cometamos el error de volver a dejar que Haití y su pueblo se desvanezcan en el olvido, si no todo ese auténtico sentimiento de hermandad humana, que hace bastante tiempo no se veía, se perderá de nuevo.

Gilberto Francisco Castro Hurtado
DHL Express Costa Rica