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Jueves 30 Junio, 2011

¡Haga algo ya señora Presidenta!

Señora Presidenta de la República, soy un simple costarricense, padre de cuatro hijos, y necesito que me dé esperanzas de que quizás haya alguna posibilidad de que esta situación no empeore.
Cada día espero que mis hijos no sean parte de las dos o tres personas que están asesinando diariamente en Costa Rica; a la salida del colegio, frente a las universidades, en las calles de cualquier barrio. Pero al hacer eso, lo que estoy diciendo es que ojalá que los muertos sean otros, alguien que no conozco, que no viva cerca de mi casa, que no sea miembro de mi círculo… porque de seguro los muertos seguirán apareciendo…
…Y no quiero vivir deseándole el mal a otros…
¡Por favor haga algo ya, señora Presidenta…!
Cuando yo era joven, con solo evitar algunos sitios y horarios nocturnos, se podía tener la seguridad que nada iba a pasarle a uno; ahora hay la certeza de que a cualquiera lo pueden matar con toda impunidad.
Vivo en una comunidad relativamente tranquila en San Pedro de Montes de Oca. De mis hijos los tres mayores han sido asaltados en los últimos años; dichosamente a mi esposa aún no le han hecho daño.
En las oficinas donde trabajo en Sabana Sur —aunque tenemos guarda, se metieron a robar a mano armada; a los negocios del primer piso ya los asaltaron tres veces.
A un señor que pasaba frente al Tennis Club le dispararon en la pierna para robarle su computador personal, y la semana pasada tres adolescentes asaltaron al vigilante de un negocio contiguo y le robaron la pistola.
Y no pasa nada…
¡Por favor haga algo ya, señora Presidenta…!
No estoy inventando, puedo dar nombres y fechas. Pero la cosa no acaba aquí, a mi hermana que maneja sola en la noche a la salida de sus guardias como doctora, ya le rompieron dos veces la ventana en los semáforos… y la lista interminable de experiencias desagradables sigue y sigue…
¿Cuántos hechos de estos fueron debidamente denunciados ante las autoridades? Si acaso tres de ellos, pues ya el ciudadano común sabe que para nada sirve el Poder Judicial en Costa Rica.
Solo para hacerlo a uno perder el tiempo…
Un ejemplo de la vida real; tuve un pequeño accidente de tránsito hace tres años, un bumper roto y guardabarro arrugado; nada serio. El juicio duró dos años; cuando lo gané, me doy cuenta que no existe posibilidad real de cobrar los daños al otro conductor.
Para poder cobrar algo hay que ir a un juicio ordinario, el Poder Judicial no contempla el pago automático de daños con la resolución del juez. ¿Entonces, para qué sirve el juicio? Es solo un simulacro de justicia pues no resuelve el propósito de fondo que debería ser obligar al culpable a que pague los daños que hizo…
¡Con solo que pusiera como requisito para renovar el marchamo, tener en orden las cosas ante los Tribunales de Tránsito!
Qué cosa tan simple; pero no se hace…
Estamos asustados de ver cómo el Poder Judicial defiende los derechos de los maleantes —tapándoles la cara ante las cámaras—, e ignora los derechos de las víctimas y testigos al obligarlos a declarar sin protección alguna.
La policía hace su trabajo con gran sacrificio y cada vez con mayor eficiencia, mientras el Poder Judicial les brinda casa por cárcel a los narcotraficantes, para que estén más cómodos.
Si señora Presidenta, la impunidad reina y alimenta la delincuencia. Al mismo tiempo genera una ira escondida en los ciudadanos. Si las cosas siguen así quién sabe cuando podría explotar el descontento con consecuencias difíciles de imaginar.
¿Cuántas muertes faltan para que se generalice la justicia por la propia mano? ¿Será esta la única forma de hacer justicia hoy en día?
Si alguien puede cambiar las cosas es usted Laura Chinchilla.
¡Por favor haga algo ya, señora Presidenta…!
Su seguro servidor

Xavier Gutiérrez
Periodista y productor de televisión
[email protected]