Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 7 Octubre, 2011


¿Hacia un nuevo mundo?

Los grupos altermundistas han lanzado la consigna: “Otro mundo es posible”. Con ello han querido poner de manifiesto que la política solo se justifica si soñamos con un futuro diferente y mejor.
El repudio a la realidad dada y el compromiso de cambiarla no es más que la dinámica que surge del anhelo por “otro mundo” que sea factible. Hoy en muchos países del Primer Mundo (¿?) masas de trabajadores y desempleados, jóvenes y emigrantes, no solo repudian el mundo tal como se lo presentan los políticos tradicionales, sino que se organizan para construir una sociedad nueva, que no tenga las injusticias que padecen actualmente.
Pero esto no se da de un solo golpe. La conciencia de las masas y la dinámica social se desarrollan paulatinamente, aunque hay acontecimientos que son cambios irreversibles en la conciencia colectiva. Esos saltos dialécticos configuran un despertar que les hace confrontar la realidad. De ahí nacen las “revoluciones”. Sin embargo, para que cristalicen, otros pasos son necesarios. El primero es el despertar de la conciencia.
Para que los cambios cualitativos en la historia sean posibles se requiere que esa conciencia se plasme en una organización política que responda eficazmente a esos ideales. La protesta de los “indignados” es la primera fase del despertar de la conciencia social. Pero su profundización solo se logra en la lucha organizada.
La universidad de los pueblos es la calle. La protesta tiene dos fases. La primera se expresa como indignación, como rechazo sin más. Es lo que ha pasado en España y en otros países. El paso siguiente va más lejos: señala culpables y exige su sustitución que, en su forma más radical, se convierte en la fase preinsurreccional. Es lo que está pasando en Grecia, un país pequeño y pobre (para los niveles europeos) que se ha convertido en la pesadilla de los grandes financistas y políticos de Occidente, pues amenaza, no solo la existencia de la eurozona, sino la razón misma de ser de la Unión Europea.
Pero el país más poderoso (militarmente) y más endeudado (financieramente) del mundo, responsable directo de la crisis actual porque allí comenzó, los Estados Unidos, vive ahora un nuevo salto cualitativo. En las entrañas mismas de su poder financiero, los indignados made in USA han respondido a la represión del alcalde local aumentando en número, sumando a los sindicatos y a la Universidad de Nueva York, extendiéndose a 11 ciudades y permaneciendo más tiempo, siempre con la consigna: “occupy Wall Street”.
Más aún, han comenzado a organizar un poder político alternativo. Ya cuentan con la adhesión de un senador y seis diputados. Cabe preguntarse: ¿Qué repercusión tendrá en las próximas elecciones en España y en los Estados Unidos el movimiento de los indignados? ¿Ha surgido una nueva fuerza política que ya ha estremecido Tel Aviv y muchas ciudades de Europa y Estados Unidos? ¿Se está haciendo realidad aquello de que “otro mundo es posible”?

Arnoldo Mora