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A tres meses de las elecciones nacionales, no vemos a los candidatos puntualizando la estrategia que cada uno de ellos implementaría para salir a flote del naufragio en que estamos


¿Habrá quién salve al país del desastre?


Aunque no sean acciones concretas para reducir el gasto público y cobrar bien, el esfuerzo del Ministro de Hacienda es el primer intento de poner en una mesa de conversaciones y tocar en serio un tema que era harto conocido desde que el actual gobierno recibió del anterior un país sin dinero.
Dinero no había pero sí obligaciones por ley de realizar gastos. Aparte de esa realidad, siguieron el despilfarro, la mala administración, el pago de consultorías, los desvíos de fondos, los viajes y un sinnúmero de erogaciones y pérdidas que debieron haberse evitado.
Nada se hizo y hoy estamos a corto plazo de entrar en un peligroso estado en el cual el desempleo y la pobreza ocasionan un terrible y doloroso retroceso de la sociedad en vez de propiciar la movilidad social y el mejoramiento de la vida en general de los habitantes. Un panorama así es negativo para todos.
Por mucho que se diga en sentido contrario, lo único que podría salvarnos de entrar en esa cruel espiral es que se tomaran las medidas que muy bien resumió ya un análisis de este medio el lunes anterior, bajo el título “Los tres pilares de un Estado sano”.
Pero no vemos a los candidatos a la Presidencia de la República refiriéndose a esto, aunque se sabe que es el deseo de la población votante.
A muy poco tiempo de las elecciones no nos han explicado los partidos políticos cómo evitarán que Costa Rica, como país, quiebre.
No han dicho los candidatos cómo es que piensan lograr —a corto plazo porque ya no disponemos de tiempo— “un Estado que ofrezca mejores servicios por menos dinero”, que “los evasores de impuestos contribuyan con la sociedad” y que se cuente con “normas fiscales que produzcan ingresos adicionales para el Gobierno, así como fomentar la inversión y la creación de puestos de trabajo”.
A tres meses de las elecciones nacionales y estando el país en la situación en que está —gastando lo que no tiene y con un Estado que brinda malos servicios— no vemos a los candidatos dando señales claras de la estrategia que cada uno de ellos implementaría para salir a flote del naufragio en que estamos.
Por otro lado, sin embargo, el amplio abanico de partidos políticos de la actual contienda electoral, permite a los ciudadanos escuchar diferentes razonamientos y posiciones.
A la fecha, es posible que entre los que aún no han decidido por cuál partido votar y los que no tenían interés del todo en emitir su voto (que constituyen una mayoría), muchos terminen yendo a las urnas para intentar elegir algún partido que les haya explicado, de modo creíble, el qué y el cómo resolver, en una posible gestión de gobierno, los graves problemas antes mencionados.
 

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