¿Habrá que vender el carro?
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La posesión de vehículos en nuestro país no es un capricho de los ticos, sino una reacción natural a la tremenda, ineficiente, red de transporte público, que provoca que a la mínima, se busque escapar de las filas, el prolongado tiempo de transporte, el calor, el frío, las lluvias, las malas o distantes ubicaciones de las paradas, el estado de los buses y hasta el carterismo. Y estas son apenas algunas de las razones.
Por ende, tener un vehículo propio muchas veces, más que un lujo, es una necesidad ineludible. Pero el camino para hacerse con un vehículo no está exento de problemas.


A estas alturas no hay discusión sobre las grandes diferencias de precio que tienen los vehículos en Costa Rica y lo que cuestan en otros países, incluso teniendo índices de ingreso per cápita muy superiores a los nuestros, como por ejemplo Estados Unidos.
Los vehículos que conducimos son caros, muy caros, porque pagan una pesadísima carga de tributos relativos a su importación, a lo que se le suma el también alto impuesto de traspaso para que sea de nuestra propiedad.
Pero además, después habrá que pagar anualmente un alto impuesto a la propiedad de vehículos, sin dejar por fuera los altos impuestos que al final terminamos pagando los consumidores de combustibles.
Añadir, además, los altos impuestos que pagan todos los demás consumibles o los repuestos de rótulas, amortiguadores, compensadores y otros, producto del deplorable estado de nuestras carreteras, que es responsabilidad del Gobierno y las municipalidades.
Todo es “alto”, y eso sin considerar otra serie de costes indirectos, como los seguros. Pero aun si se supera esta vendetta tributaria contra quien quiere o necesita tener un carro, nos topamos con una infraestructura vial cuasi precolombina en la que desplazarse nos otorga uno de los peores puestos en el mundo, según Waze.
Por todas estas razones, no parece sensato pretender aumentar al doble, sí, un 100%, el impuesto al traspaso de vehículos.
La razón de duplicar el impuesto es obvia, simplemente recaudar más, no hay ninguna teoría urbanística detrás de ello que pudiera justificarlo.
Tener vehículos en Costa Rica está llegando a un punto ridículamente caro, pero la fijación del Gobierno de seguir tratando de arrancar impuestos al que se atreva a tener un carro, sigue.

Rafael Luna
Abogado tributario
[email protected]


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