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Sabemos desde hace mucho cuáles son los principales problemas del caos vial. El tema más bien es que no se han implementado medidas para ordenarlo


¿Habrá más paz en las calles?

Un primer viaje de prueba de lo que será la ruta intersectorial, entre Desamparados y Moravia, confirma las quejan que desde hace años vienen formulando las personas que circulan las calles a diario en algún vehículo.
El recorrido se llevó a cabo en una zona específica, pero es fácil ver que los problemas detectados, entre otros, son los mismos que afectan a otras calles y localidades y que son el motivo de las quejas permanentes de los conductores que sí respetan las reglas del tránsito.
“Carros parqueados en línea amarilla”, dice una nota de este medio ayer. Pero hay que agregar, taxis deteniéndose en cualquier lugar a recoger o bajar pasajeros mientras detrás aumenta la presa, motocicletas adelantando por la derecha o circulando contravía, automóviles virando sin respetar la doble raya amarilla, autobuses deteniéndose a recoger pasajeros a dos metros de la acera, para mencionar solo algo.
Todo esto contribuye a aumentar el congestionamiento, la pérdida de tiempo de las personas, afectar negativamente la salud, la contaminación y los costos.
Sin embargo, de lo que carecemos desde hace mucho tiempo es de una policía eficiente dirigiendo el tráfico e impidiendo que la mayoría incurra en contravención sin enfrentar ninguna consecuencia. Una policía de tránsito que actúe eficientemente y en coordinación con los gobiernos locales.
Cuando se les gira instrucciones a los oficiales para multar placas prohibidas vemos que sí es posible tomar acciones si se quiere.
Pero dicha medida, que se suponía era transitoria mientras se implementaban las soluciones, se volvió luego permanente. Esto no parece muy razonable teniendo en cuenta que los dueños de vehículos pagan un derecho de circulación.
Por otra parte vemos todos los días en las calles oficiales de tránsito parados (de dos en dos) en ciertos lugares, pero las infracciones se suceden a su alrededor sin que se muevan del lugar para enfrentar a los conductores.
Mientras en alguna rotonda se forma una gigantesca presa de vehículos, vemos a varios tráficos parados en medio de la misma sin intentar nada por disminuirla al menos un poco.
Hay “falta de señalización en algunos sectores”, dice nuestra nota. Pero hay que agregar que aún donde la señalización existe no se respeta y no hay tráficos impidiéndolo.
Es decir, que sabemos desde hace mucho cuáles son los principales problemas del caos vial. El tema más bien es que no se han implementado medidas para ordenarlo.

 

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