Randall Madriz

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Lunes 18 Agosto, 2014

Habrá bochinche

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La Real Academia Española define bochinche como “tumulto, barullo, alboroto, asonada”.
En días anteriores, el diario LA REPÚBLICA publicó una entrevista con el secretario de la Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP).
En esa oportunidad, el líder sindical expresó sus opiniones con respecto al aumento salarial para el sector público correspondiente al segundo semestre de este año. En ese sentido, señaló que el punto de partida para la negociación era de un 4,14%.
Igualmente expresó que, a su criterio, el déficit fiscal y los aumentos salariales no eran temas que guardaban relación alguna y que la existencia de ese déficit no era una excusa para oponerse a un “buen aumento”. La entrevista se coronó con la sentencia de que habría bochinche, en caso de que la negociación no fuera favorable para los empleados de ese sector.
Hoy sabemos que el bochinche no se dio pues, como fruto de la negociación, el Gobierno acordó un aumento del 4%. Muy cerca del punto de partida anunciado por el líder sindicalista.
Reflexionando sobre el resultado final de esa negociación en Costa Rica, resulta interesante analizar cómo el sector público ha enfrentado la crisis económica en Europa y el fenómeno del déficit fiscal.
En España, por ejemplo, el Gobierno anunció que para 2014 no se realizarían aumentos en los salarios de los empleados del sector público.
Por otra parte, en abril de este año el primer ministro de Francia, Manuel Valls, anunció su plan para la reducción del déficit fiscal. En dicho plan, una de las medidas por tomar es el congelamiento de los salarios del sector público. La meta es que el déficit se reduzca hasta un 3% para 2017. Según palabras del Primer Ministro la decisión se toma pues “No podemos vivir por encima de nuestras posibilidades”.
Es una realidad que el incremento acordado del 4% en la planilla pública traerá consecuencias sobre la economía. Estas se manifestarán en los próximos meses y no es el propósito de esta columna anticiparlas.
Sin embargo, debemos ser claros en que preocupa la falta de actuación de parte del Gobierno en relación con el déficit fiscal. Primero, al evitar la confrontación con el sector público y acordar el aumento solicitado. Segundo, las medidas para el recorte del gasto público son tímidas y carecen de efecto.
Todos recordamos que el pasado mes de julio el Poder Ejecutivo emitió la directriz 009-H dirigida a buscar la eficiencia en el gasto público. En relación con la misma cabe preguntarse qué coherencia tiene esa directriz con el aumento acordado para el sector público.
Coincidimos con el líder sindical en que existen otros factores que atizan el problema del déficit fiscal: exenciones y evasión fiscal por ejemplo. Sin embargo, es claro que no ayuda a la situación del país hacer demandas salariales (y concederlas) con total abstracción de la realidad del presupuesto del Gobierno y el alto endeudamiento del mismo.
Probablemente sí habrá bochinche. Pero derivará de un déficit fiscal galopante y sin freno.

Randall Madriz
Abogado tributario
[email protected]