Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 11 Octubre, 2013

Lo más importante en esta campaña electoral es que un numeroso sector de nuestros conciudadanos recupere su fe y su confianza en las instituciones republicanas


Había una vez una democracia

Este fin de semana los medios han logrado dirigir la atención del público menos hacia el futbol y más a lo que acontece en nuestro mundillo político. Coincidiendo —aunque en política las “coincidencias” no son más que aparentes— con el lanzamiento oficial por parte del TSE de la campaña electoral, la noticia que opacó este ritual republicano fue el tira y afloja que se dio con la renuncia y la exigencia de renuncia de los dirigentes de un partido histórico que, según las encuestas, volvería a ocupar un lugar relevante en la vida política nacional.
Pero parece que el PUSC se siente incómodo en las alturas, por lo que da la impresión de que hace todo lo posible por retornar a ese inofensivo rinconcito de tercerón que venía ocupando. La causa de lo anterior se debe a la carta del candidato presidencial de ese partido, donde lanza duras acusaciones nada menos que a quienes debían apoyarlo en su lucha electoral.
Lo más serio de esa carta-renuncia es que el candidato-médico sostiene, con inusitada crudeza, que nuestra democracia está tan grave que requiere de cuidados intensivos.
Que haya renuncias y retornos, aceptaciones y rechazos, órdenes e indisciplina en una agrupación política no tiene nada de novedoso. Lo preocupante es que sus consecuencias redundan en perjuicio de nuestro mayor logro histórico como pueblo, cual es la creación de un sistema democrático firme y que realmente ha venido funcionando, cosa notoria en Nuestra América.
El domingo pasado un conocido matutino publica un estudio, llevado a cabo por una universidad norteamericana, que advierte sobre la pérdida de credibilidad en la democracia por parte de un creciente número de conciudadanos.
Lo dicho se refleja en el hecho de que en los últimos seis años la creencia en la funcionalidad de nuestro sistema político bajó de un 78 a un 56%. Por el contrario, el número de los que considera que aquí se requiere un régimen “autoritario” (¿dictadura militar?) se ha duplicado pasando del 11% al 22%. La culpa, según nuestro pueblo, la tiene la clase política pues el 78% opina que los políticos solo piensan en su beneficio personal.
La renuncia del candidato presidencial del PUSC acompañada, como justificación de tan inesperada y dramática decisión, no pasó de ser una histriónica mueca, dado que unas horas después echó marcha atrás exigiendo tan solo la renuncia de algunos dirigentes de su partido, algunos de los cuales se niegan a aceptar.
Con ello, la imagen de hombre impoluto y firme se ha visto seriamente empañada. Lo grave es que esto aumenta el número de los que consideran que TODOS LOS POLÍTICOS son incompetentes y corruptos.
Por eso, no nos ha de extrañar que el número de los que piensan abstenerse de votar haya crecido llegando a la preocupante cifra de un 40%.
Por todo ello, considero que la tarea patriótica más importante en esta campaña electoral es poner todo nuestro empeño en que un numeroso sector de nuestros conciudadanos recupere su fe y su confianza en las instituciones republicanas.
El primer paso para lograrlo debe ser profundizar en las causas que han provocado esta inquietante situación.

Arnoldo Mora