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Había una vez otro ratoncito…

• Amena fábula de animación, goza de gran esplendor visual pero carece de energía

“Despereaux, un pequeño gran héroe”
("The Tale of Despereaux")
Dirección: Sam Fell y Robert Stevenhagen. Animación. Duración: 1.40. Origen: Inglaterra-Estados Unidos. 2008. Calificación: 6.

Desde las primeras apariciones de Mickey Mouse en los años 20, hasta la brillante “Ratatouille” (2007), los ratones han ocupado un lugar de relieve en la historia del cine de animación. Detestados en la vida real, estos animalitos se transforman en pantalla, convirtiéndose en personajes entrañables y divertidos.
El caso más reciente es “Despereaux, un pequeño gran héroe”, amena fábula de animación de los estudios Universal. Su calidad es regular, pues goza de gran esplendor visual, pero carece de energía, emotividad y chispa cómica. Es un aceptable cuento de hadas al estilo clásico, ubicado en un reino imaginario de la época medieval y estelarizado por un simpático roedor con alma de caballero.
Además de poseer unas enormes orejotas, Despereaux Tilling es diferente a todos sus coterráneos debido a su coraje innato. En una sociedad donde la supervivencia se basa en el miedo y la capacidad de correr y esconderse, él no le teme a nada. Más bien, está dispuesto a enfrentar cualquier peligro.
Desterrado por transgredir las leyes de su propia comunidad, Despereaux obtiene la oportunidad de redimirse cuando enlaza amistad con una princesa humana y defiende a los suyos de los oscuros designios de una rata malvada.
En cada encuadre se nota que los autores invirtieron mucho tiempo, talento y recursos en los varios aspectos de la realización. Hay logros envidiables en la refinada textura de las imágenes, los movimientos fluidos, los colores tan delicados que parecen acuarelas y en general, la riqueza estética inusual.
Lamentablemente, el argumento es bastante disperso y no está a la altura de los aciertos formales. He aquí la versión simplificada de una larga novela de la escritora norteamericana Kate DiCamillo, publicada en 2003. Mucho se quedó por fuera, al momento de resumir y sintetizar el texto original.
La trama se va atiborrando de caracteres secundarios y circunstancias complejas resueltas en forma apresurada. Algunas de las moralejas más valiosas, como la celebración del individualismo, la esperanza y la integridad moral, están elaboradas mecánicamente, sin mucha convicción. Corren el riesgo de perderse entre tantos elementos desprovistos de un sólido eje narrativo.
El defecto más grave es quizá la falta de un ritmo constante, por lo cual la intensidad del relato disminuye con cada giro sorpresivo. A la película le cuesta generar emociones e incluso retener la atención del público infantil.
Sin menospreciar sus méritos gráficos, “Despereaux, un pequeño gran héroe” es un deleite para los ojos, que no llega al corazón.


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