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Es hora de dejar de pensar y ejecutar acciones sin haber planificado el desarrollo urbano ni haberlo dotado de una infraestructura que garantice la seguridad y prestación de los servicios necesarios

 Ha faltado la prevención

La emergencia causada por las fuertes y prolongadas lluvias de los últimos días, ha traído muerte, sufrimiento y pérdidas económicas a muchas personas en diversos lugares del territorio nacional. Estamos en duelo nacional.
El presente es un fenómeno natural que ocurre luego de una temporada extraordinariamente lluviosa que saturó la tierra, modificó la condición de cerros, cauces de ríos, afectó carreteras, puentes y en general pudo alterar la condición de mucha de la infraestructura necesaria para el normal tránsito de vehículos, el suministro de agua, el fluido eléctrico o las comunicaciones, entre otros. Pero mucho de esto pudo haberse evitado.
Las instituciones nacionales con que cuenta el país trabajan ahora para afrontar la situación e ir dando solución a los problemas, entre ellos, brindar alguna asistencia a las personas cuyas viviendas fueron arrasadas por el agua, el lodo o el derrumbe del cerro Pico Blanco, por ejemplo, que se cobró la vida al menos 20 costarricenses.
Pero es necesario que Costa Rica se decida a desplegar verdaderas labores preventivas en todas las áreas. Los ambientalistas vienen advirtiendo desde hace años lo que puede ocurrir a causa de la mala planificación del territorio, de la descontrolada presión urbana y la deforestación en los cerros, entre otras acciones que luego pasan una grave y dolorosa factura.
Por otra parte, nuestros sistemas de acueductos y alcantarillados deben revisarse, detectarse zonas vulnerables y factores que podrían afectarlas. Esto no solo para estar enterados de la situación en cada sitio sino para llevar a cabo labores preventivas que eviten los sucesos en vez de tener que enfrentar luego las consecuencias.
Tenemos una Comisión Nacional de Emergencias que no debe trabajar solo para atenderlas porque su misión ha de ser evitarlas. Y esta es una labor que no puede ni debe realizar en solitario sino en total y armónica coordinación con las diferentes instituciones y con los gobiernos locales.
Es hora de dejar de pensar y ejecutar acciones sin haber planificado el desarrollo urbano ni haberlo dotado de una aceptable y eficiente infraestructura que garantice al menos la seguridad y la prestación de todos los servicios necesarios.
Este es el primer paso y daría a Costa Rica un aspecto mucho más saludable y seguro. Sobre esa base se pueden edificar otras cosas. Recordemos el peligro de elevar pisos a un edificio carente de sólidos cimientos. Eso expone al derrumbe ante diversas situaciones como, por ejemplo, los desastres naturales.



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