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Francisco de Paula Gutiérrez asegura que hay un respiro en los precios internacionales de las materias primas
“Veo una economía creciendo menos, pero creciendo”


• Se trata de desacelerar el crédito sin darle un “trabonazo” a la economía. Es decir, buscar un aterrizaje suave, dice presidente del Banco Central

Wilmer Murillo
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En general las variables macroeconómicas están “alineándose”. Se dio ya un ajuste hacia arriba en el campo cambiario, la parte fiscal sigue comportándose positivamente, la política monetaria cuenta con nuevos espacios y los choques externos son menores.
Este cuadro positivo es pintado por Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, y le permite a don “Guti”, como se le conoce, ver la luz al final del túnel.

Debe haber cosas positivas en el campo económico. ¿Dónde las ve? ¿Cuáles son?
Hemos empezado a ver un proceso de ajuste interesante. A fines del año pasado y principios de 2008 un fuerte ingreso de capitales provocó una monetización muy fuerte.
El Banco Central ha usado sus reservas para retirar parte de esa liquidez, generando un equilibrio para enfrentar los avatares internacionales. Eso y el cambio en las perspectivas de la gente, han permitido recuperar espacios para la política monetaria que antes no se tenían.
La restricción monetaria se ha reflejado en tasas de interés, no muy distintas a las expectativas de inflación que tenemos para el año entrante.
El crédito que ha generado presiones muy fuertes sobre la demanda se ha empezado a reducir. Se trata de desacelerar el crédito sin darle un “trabonazo” a l
a economía. Es decir, buscar un aterrizaje suave.

¿Es posible este aterrizaje suave dada la crisis de la economía internacional?
Veníamos creciendo rápido en años anteriores, y hacer ese suave aterrizaje con las turbulencias de la economía internacional, plantea retos complicados. Pero se nos ha empezado a dar un respiro en términos de precios del petróleo, trigo y maíz entre otros, de modo que es posible esperar inflaciones menores en unos ocho meses.
Los agregados monetarios (definidos como la suma total de dinero en circulación) también están creciendo mucho menos.

¿Qué deben esperar inversionistas, bancos, empresarios, la gente?
No tengo una receta para cada uno. Veo una economía creciendo menos, pero creciendo. El ambiente es menos propicio que cuando la economía crece un 8%. Eso obliga a usar el ingenio y agudeza gerencial. Hay retos, pero también oportunidades.

¿Cuál ha sido la decisión más difícil que ha tomado?
Subir las tasas de interés en enero, en momentos en que la Reserva Federal de Estados Unidos las bajaba y teníamos una fuerte presión en el mercado cambiario. Había que escoger entre dos males.
Si mantenía las tasas altas, íbamos a seguir propiciando el ingreso de capitales de corto plazo, y una presión fuerte sobre la emisión. De lo contrario le dáb
amos una señal a la gente de seguir manteniendo una demanda alta. Con ninguna había gane. Debíamos escoger entre dos caminos con espinas, y en el fondo el mal menor. Le daba a la economía señales distintas de mediano plazo, pero sostenibles, porque el ingreso de capitales de corto plazo generaba más problemas. Viendo el asunto en retrospectiva, volvería a tomar la misma decisión.

¿Ha tenido algún momento en que haya pensado en tirar la toalla?
Cuando uno ve ciertas cosas piensa hasta dónde seguir o no. Pero, luego de seis años en este puesto, no tengo razones para tirar la toalla.
El trabajo es intenso y la preocupación constante, pero la función pública, también da muchas alegrías.
Ir de vacaciones a París o a las playas de Guanacaste sería muy agradable, pero uno sigue dándole vueltas a lo mismo. Espero hacerlo en 2010, pero en la tranquilidad de haber acabado el periodo.

¿Siente que ha sido tratado con ingratitud, debido a sus decisiones?
No. Siempre se han planteado las críticas, pero
no se ha atacado la persona. Se critican las medidas, equivocadas o no, pero sin segundas intenciones.

¿Tiene el apoyo del Gobierno y el presidente Arias?
Nunca ha sido de otra manera. El día que no sea así, lo mejor es irse.
No se trata de tocar la puerta del Presidente para pedir apoyo a cada medida, sino de mantener una constante comunicación y plantear los temas.
Pero aferrarse al cargo, pensando que cada decisión podría enojar al Presidente, lo que hace es mediatizar el ejercicio del cargo. De modo que uno debe tener claro que en cualquier momento tiene que irse.

¿Por qué hay tanto rumor, entonces de que usted se va o se queda?
Sé que los hay. Todo este año han salido esos rumores. No sé de donde salen. No entiendo las razones, pero tampoco les doy importancia. No estoy pensando en renunciar.
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