Guiando pymes al nirvana bursátil
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Guiando pymes al nirvana bursátil
La figura del capital de riesgo es una de las maneras en que pueden surgir y expandirse las empresas con potencial de crecimiento que tienen dificultades financieras o de gestión

Fabio Rosch
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La inversión efectuada por capitalistas de riesgo y los fondos bajo esta modalidad servirían de motor de impulso al desarrollo del mercado bursátil local, pues abre la oportunidad de cotizar en bolsa acciones de las firmas en las que se invierte, además de fomentar más las pymes del país.
Lo que buscan estas figuras es la inversión en pequeñas o medianas empresas que están en etapas comerciales iniciales, con una cantidad reducida de clientes o mercado, pero que tienen un potencial de crecimiento atractivo en el largo plazo.
La inversión se materializa a través de la compra de una parte del capital de la empresa. De esta forma se inyectan recursos a la compañía y además, manteniendo un porcentaje de la estructura accionaria, se le dota con conocimiento logístico y de gestión por parte de la sociedad inversora.

“El primer paso consiste en compartir el capital social temporalmente (coadministración). Así se fortalece el negocio, y por lo general se asigna personal de alto nivel para superar dificultades o lograr proyectos de expansión. Es básicamente hacia donde va la banca de desarrollo, que el empresario asuma más riesgo pero se puedan fortalecer las debilidades de gestión”, comentó Ivannia Mata, jerarca de la Dirección General de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Digepyme).
Las sociedades o fondos que incursionan en este tipo de negocios no obtienen ganancias en forma de tasas de retorno, sino que es una inversión más a largo plazo donde las ganancias se obtendrán al momento de vender las acciones de la empresa en que se invirtió.
Mediante este proceso también se fomentaría la entrada de más emisores en la Bolsa Nacional de Valores (BNV). Una vez que las sociedades inversoras decidan recoger los frutos de sus labores, luego de varios años, podrían obtener mayores ganancias al poder colocar las acciones en la bolsa.
“Lo que buscan (los capitalistas de riesgo) es que $1 que invierten se convierta en $10 de valor. Y esa realización de valor se da en el momento en que se vende la participación. El concepto de salida es una consideración necesaria, y esa rentabilidad se logra al vender la participación, en el momento en que otra compañía la compre por razones estratégicas o porque la empresa va a bolsa, lo cual sería como el nirvana para esta”, explicó Carlos Mora de la Orden, experto en capital de riesgo.
A medida que la empresa se consolida se estabiliza, tiene permanencia, y maneja negocios a largo plazo, el riesgo baja y al mismo tiempo aumenta su valor bursátil. En mercados internacionales, la inversión en una idea o una empresa pequeña ayudó al crecimiento de estas y ahora muchas reciben enormes ganancias en bolsa, como son los casos de Google y Microsoft.
“Muchas pymes son mayoritariamente familiares y ceder parte del capital no es una decisión fácil para los empresarios”, añadió Mata.
El instrumento de fondos de inversión de capital de riesgo existe en el país de forma privada desde hace varios años. La figura en oferta pública está pendiente de la emisión y publicación de la reglamentación por parte de la Superintendencia General de Valores.
De momento tanto la Superintendencia como la BNV prefieren no referirse al avance de este proyecto, por encontrarse en una etapa de estudio y discusión.









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