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Cantidad de muertos supera los 7 mil en una década
Guerra en las carreteras

Imprudencia de peatones y conductores es la causa

Las carreteras del país son una trampa mortal. Durante los últimos diez años, al menos dos costarricenses perdieron la vida diariamente en alguna de las vías nacionales.
La imprudencia de los peatones, el exceso de confianza de los conductores, la irresponsabilidad de los choferes en algunos casos y la deficiente educación vial, son las causas de esta guerra en las carreteras.
Más de de 7 mil decesos se produjeron por accidentes de tránsito entre 2000 y el año pasado, revelan las estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Pese a que existen zonas de paso especiales y puentes para los peatones, no es de extrañar que la imprudencia de estos cause un número importante de accidentes de tránsito fatales.
El deseo de ahorrarse algún tiempo para cruzar las vías, el temor a ser asaltado en alguno de los puentes, o simplemente la pereza de subir gradas o caminar hasta las esquinas para atravesar la calle, hacen que incontables peatones ignoren las advertencias de los señalamientos de tránsito y “se la jueguen”.
Al finalizar el año pasado, los atropellos fueron una de las principales causas de muerte en las carreteras, pues significaron el 22% de los accidentes fatales.
Sin embargo, eso no quiere decir que los decesos se deban únicamente a la imprudencia del peatón, porque en muchas vías cantonales o nacionales, no hay aceras, ni mucho menos lugares de paso, por lo que en algunas ocasiones, la propia infraestructura es también factor.
El otro aspecto que incide en la guerra en las carreteras es el exceso de confianza.
Cuando el conductor obtiene su licencia por primera vez, es común que sea precavido al manejar, ya que la falta de experiencia lo hacer ser cauto y respetuoso de la ley.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo y amplía su destreza, también baja la guardia y se permite realizar maniobras que antes no hacía, entre las que se encuentran aumentar la velocidad o invadir un carril para rebasar.
Precisamente, esas dos conductas señaladas significaron 110 muertes de las 258 registradas por el Consejo de Seguridad Vial (Cosevi) el año pasado.
La irresponsabilidad de los choferes que se pasan de tragos, es una especie de arma cargada con la que pueden hacer daño a terceros o a sí mismos.
Esa combinación fatal produjo 28 accidentes el año pasado con víctimas mortales.
Sobre la tolerancia al alcohol, hay un debate en estos momentos, ya que organizaciones como la Defensoría de los Habitantes y el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia están presionando para que en la reforma a la ley de tránsito que se analiza en el Congreso, no se permita ni una gota de alcohol.
El llamado ha sido acogido por algunos legisladores como Carlos Avendaño, de Restauración Nacional, quien considera que no se puede hablar de seguridad vial y al mismo tiempo, permitir aunque sea una gota de alcohol.
Desde 2005 a mediados de este año, se tienen registrados 280 decesos por parte del Consejo debido a esta situación.
La reforma que se estudia en el Congreso establece límites diferentes para los conductores.
Las personas que tienen más de de tres años de manejar podrían consumir hasta dos tragos o cervezas (0,49 gramos de alcohol por litro de sangre).
Mientras que los conductores que han sacado la licencia por primera vez y aquellos considerados profesionales como taxistas, choferes de bus o conductores de camiones, tendrían como punto límite 0,2 gramos de alcohol por litro de sangre.
Los límites y la categorización que pretenden los diputados son razonables, explica Manuel Burgos, presidente de la Cámara Costarricense de Restaurantes y Afines. El proyecto está en su etapa final de discusión.
“Desde nuestro punto de vista, cualquier prohibición lo único que haría sería promover un mayor consumo”, agregó Burgos.
El último aspecto que incide en la guerra en las carreteras, tiene que ver con la deficiente educación vial.
La seguridad en carreteras es tema de estudio para los estudiantes de escuela y colegio, pero únicamente como parte del currículo de la materia de cívica y no como asignación formal.
Tras finalizar la educación pública, los conductores solo deben aprobar un examen teórico y una prueba práctica.
En ese sentido, es necesario inculcar en las nuevas generaciones la importancia de la seguridad vial, así como implementar una verdadera campaña de seguridad constante y no solo acudir a este mecanismo cuando se acercan las vacaciones o la Semana Santa.
La cantidad de muertos que ha sido registrada por el OIJ, casi duplican las estadísticas que lleva el Consejo, ya que para ese mismo periodo, los tráficos contabilizaron menos de 4 mil.
La diferencia se debe a que el Consejo solo contabiliza las personas que mueren en el lugar del accidente, y no les da seguimiento a los heridos que posteriormente fallecen en los hospitales nacionales, como sí lo hacen las autoridades judiciales para efectos legales.
Otra diferencia es la forma como se registran los decesos. Los atropellos, las colisiones y los vuelcos son las variables que determina el OIJ como causas de muerte, mientras que la policía de tránsito pondera el exceso de la velocidad, la conducción temeraria o el manejo bajo los efectos del alcohol.

Esteban Arrieta
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