Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Miércoles 24 Junio, 2015

Guerra del aguacate: más importante de lo que parece

Tras la polémica desatada por el bloqueo a la importación del aguacate, que a algunos ha parecido trivial, en realidad se hallan muchas cuestiones esenciales para nuestra sociedad.
Tras la broma del ministro de comunicación, más que sarcasmo y humor, se percibe el choteo, el cinismo y la poca estima en que se tiene el Estado de Derecho.


Tras un supuesto cordón sanitario, se evidencia un afán proteccionista en dimensión prohibida y ha emergido una serie de argumentos que creíamos superados y vencidos.
No es casualidad que en relativo poco tiempo, algunas de las autoridades del grupo gobernante hayan incurrido en una serie de acciones irrespetuosas del Derecho, carentes de sustento lógico: irrespeto a la libertad de expresión e información (Casa Presidencial y Directorio de la Asamblea), irrespeto al principio democrático (Mora, presidente de la Asamblea y proyecto de regulación de la radio y TV), irrespeto a la propiedad privada (proyecto de reglamento de fraccionamientos y urbanizaciones), irrespeto a la división de poderes y al principio de inocencia (proyecto de ley contra el fraude fiscal), irrespeto a la libertad de enseñanza (proyecto de ley disfrazado de regulación de universidades privadas) y ahora el abuso con las medidas supuestamente basadas en temas fitosanitarios.
Llegarán hasta donde puedan y su cinismo no tiene límite. Lo harán hasta donde puedan, hasta que sean sorprendidos o hasta que alguna autoridad judicial lo limite.
Podríamos detenernos en la inconsistencia e incoherencia del encargado de las comunicaciones: compra sin factura en la calle y se burla de una cadena de restaurantes. ¡Muestra inequívoca de que quien vive cómodo del presupuesto estatal no tiene sensibilidad para entender cómo hay que atraer inversión, cómo hay que fomentar el empleo formal y que no se vale tener doble moral en el tema fiscal!
Los exportadores (productores nacionales, con centro de empleo establecidos muy importantes) han clamado por la irracionalidad de la medida. ¡Saben bien lo que se puede desatar en estas absurdas guerras! Reclamos jurídicos, medidas reivindicativas y el negocio se estropeó, con los empleados de por medio. ¿Ayuda en algo el sarcasmo del ministro? Pues no.
Los que están contentos son los que quieren mercados cautivos, impedimento a las libertades, irrespeto de los tratados de libre comercio, la fuerza de las barreras no arancelarias y el irrespeto al referéndum. Con estupor he vuelto a ver en las pantallas a quienes antaño engañaban en la protección de arroz, encareciendo el alimento de los más pobres.
Lo más triste del asunto es que se les sale siempre el doble argumento que traiciona la verdadera intención: el propio Presidente dice que defenderá al productor nacional, así lo dice también uno de los considerandos del bloqueo supuestamente fitosanitario y, también y por supuesto, todos quienes han salido a argumentar en pro de la producción nacional. Ese argumento evidencia otro afán y el comienzo de… la guerra del aguacate.

Federico Malavassi