Macarena Barahona

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Sábado 18 Mayo, 2013

La juez Yasmín Barrios y la Fiscal guatemalteca Claudia Paz y Paz dignifican la justicia y le dicen a Guatemala —como el desaparecido poeta Otto René Castillo—: “Vamos Patria a caminar/ yo te acompaño”


Cantera

Guatemala inicia ruta de la justicia

Con la intervención de Estados Unidos y el golpe de Estado al gobierno democrático de Jacobo Arbenz se inicio una de las historias centroamericanas más violentas, el terror se amalgamó en el poder político-militar como la forma de fascismo más nefasta del siglo XX.
Se ungieron militares y unos a otros se tumbaron. Golpes de Estado, represión y persecución. Todo lo democrático, igualitario y buscador de justicia desapareció. Se exterminó: líderes políticos, religiosos, sindicalistas, estudiantes, maestros, indígenas, universitarios, madres, padres, niños, la tortura se volvió el esquema y la desaparición la bandera donde este régimen se defendió.
Los militares seleccionados y entrenados por Estados Unidos, mostraron a la población las formas de tortura y miedo. Las relaciones sociales, la depauperización y explotación del indígena y campesino allanó la transformación del Ejército en Fuerza Política, amplios planes de guerra elaborados por el Ejército norteamericano —en su seguridad hemisférica—. Terrorismo de Estado.
Desde la intervención de Estados Unidos hasta la firma de paz en 1996; 200 mil víctimas mortales, 40 mil desaparecidos, millón y medio de desplazados. Cifras de la CEH Comisión de Esclarecimiento Histórico y el 93% responsabilidad del Ejército.
La sentencia a Ríos Montt es histórica, dignifica a 1.771 mayas ixiles que entre 1982 y 1983, fueron salvajemente asesinados, y a otros miles de supervivientes que en estos últimos días (después de 30 años) sus voces y relatos estremecen al mundo.
Víctimas de racismo, violencia de género, de desprecio histórico. Operaciones de “tierra arrasada” (querían las transnacionales sus tierras para desarrollos privados hidroeléctricos), los querían muertos, desaparecidos por indígenas, por pobres, por subversivos, por libres.
¡Acuerdos de paz que no han logrado llevar la paz ni a supervivientes ni a las víctimas!
La pobreza y desigualdad siguen impunes, la violencia es estructural, pero hoy la juez Yasmín Barrios y la Fiscal guatemalteca Claudia Paz y Paz dignifican la justicia y le dicen a Guatemala como el desaparecido poeta Otto René Castillo: “Vamos Patria a caminar/yo te acompaño”.


Macarena Barahona Riera