Guatemala corre contrarreloj en pies de nuevo presidente
Jimmy Morales, juró como presidente de Guatemala ayer tras prometer combatir la corrupción y llevar estabilidad a un país cuyos presidente, vicepresidente y presidente del banco central fueron a prisión por sobornos el año pasado. Bloomberg/La República
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 Jimmy Morales, un comediante que nunca ocupó un cargo político, juró como presidente de Guatemala ayer jueves tras prometer combatir la corrupción y llevar estabilidad a un país cuyos presidente, vicepresidente y presidente del banco central fueron a prisión por sobornos el año pasado.
Tras hacer campaña bajo el eslogan de que él no es “ni corrupto ni ladrón”, Morales administrará una nación con una economía de $59 mil millones que funciona como puerta de entrada fundamental para los inmigrantes y el tráfico de drogas que se dirigen hacia México y Estados Unidos.
Aunque obtuvo el 67% de los votos en un balotaje en octubre, su partido tiene solo 11 escaños de 158 en la legislatura y los analistas dicen que podría tener dificultades para aprovechar su mandato popular.
“El gobierno llega al poder con una población completamente desencantada con la elite política, están exigiendo un cambio”, dijo Risa Grais-Targow, analista de Eurasia Group para América Latina. “Él tendrá una luna de miel bastante corta y poco margen para mostrar que va en serio contra la corrupción e intentar realizar cambios”.
Para aumentar la confianza de los inversores en un país asolado por el crimen que exporta todo tipo de productos, desde textiles hasta oro, Morales, de 46 años, dijo en noviembre que “establecería reglas claras” para los inversores extranjeros “y esas reglas serán respetadas”.
Propuso un plan para cambiar los royalties del 1% a la minería de metales que cobra el país y prometió bajar las tasas de interés para pequeñas y medianas empresas.
Impulsar la economía también implicará enfrentar una tasa de homicidios que está hace mucho entre las más altas del hemisferio occidental, alimentada por pandillas callejeras con lazos a los carteles de droga mexicanos.
Sin embargo, la turbulencia política y las acusaciones de corrupción contra el gobierno anterior siguen siendo la preocupación prioritaria de muchos guatemaltecos.
En una señal de lo corta que será la luna de miel, manifestantes que tras meses de protestas obligaron al entonces presidente Otto Pérez Molina a renunciar en setiembre dijeron que volverán a marchar el día de la asunción.
Grais-Targow de Eurasia Group dijo que seguirá la situación para ver a quién nombra el nuevo Presidente para cargos fundamentales en el gabinete, como el ministerio de Finanzas, medida que se espera para las horas posteriores a la asunción. En noviembre, la economía del país se expandió un 3,3% en relación al año anterior.
María Antonieta del Cid, expresidenta del Banco Central, dijo que el gobierno de Morales podría optar por vender bonos internacionales para financiar un déficit de gastos del 1,9% del PIB.
Los bonos del país bajaron un 3,1% en los últimos 12 meses, la segunda caída más grande entre 15 países centroamericanos y caribeños monitoreados por el índice CACI de JPMorgan.
Sea como sea que encuentre el dinero, Morales necesitará toda la ayuda que pueda conseguir.
Asume la administración de un presupuesto de 70.700 millones de quetzales ($9.200 millones) que acusa una caída en la recaudación fiscal y prevé una deuda de 12.500 millones de quetzales.
El gobierno recibirá el impulso de parte de un paquete de ayuda de Estados Unidos de $750 millones para ayudar a frenar un flujo de niños inmigrantes que se disparó y rompió récords en 2014, lo que desató un intenso debate político sobre la frontera sur en Washington.
“Guatemala sufre varias dificultades muy peligrosas”, dijo Christopher Sabatini, profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York.
“Una es elegir a un presidente que no tiene mucha luna de miel, ni mucho equipo, ni un gran partido en el congreso. No es un gran mandato para erradicar la corrupción”.


 

 

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