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Viernes 2 Mayo, 2014

Hay que pasar de las “palabras a los hechos”, aplicando tres ejes fundamentales: educación ambiental, investigación científica y mitigación, y adaptación al cambio climático


Guanacaste: deforestación y clima

Fundamentado en los datos recopilados en el cantón de Cañas, durante los últimos 92 años, por monseñor Luis Leipold (1921 a 1949), el Ministerio de Agricultura y Ganadería (1943 a 1954), el ingeniero Werner Hagnauer de las empresas CIBARID Ltda y la Pacífica S.A. (1955 a 2011), y finalmente la finca “El Paraíso” (2012 a 2013), se presenta este artículo, con el objetivo de abordar, científicamente, los cambios de las condiciones climáticas actuales y las expectativas de este y otros cantones de la región.
Los datos demuestran que la precipitación en Cañas ha disminuido en un promedio de 10 mm por año, observándose que el invierno empieza más tarde y termina más temprano; esta situación evidencia que se tiene y tendrá menos cantidad de agua disponible, es decir, se han presentado menos lluvias, días más soleados y ventosos.
Las causas de dicha transformación climática se enfocan en la deforestación, el cambio desordenado del uso del suelo a favor de la ganadería y las actividades agrícolas e industriales.
La deforestación en la Región Chorotega inició una espiral viciosa de recalentamiento del suelo, aumento de la velocidad del viento y de la evapotranspiración. Las mencionadas alteraciones, según el Instituto Meteorológico Nacional, producirán más calor y menos lluvia en otros cantones como La Cruz, Nicoya y Santa Cruz.
Estos escenarios son concordantes con lo indicado por la revista británica “Nature”, la cual indica textualmente que “…La fragilidad regional de Centroamérica, es una de las más vulnerables del planeta, en donde toda esa franja tropical se convertirá en un punto caliente en el mundo…”.
Lógicamente esta situación, aunada a otros fenómenos naturales, afecta la flora, la fauna y la calidad de vida de los habitantes de esta región.
Ante este panorama es necesario pasar, en primera instancia, de las “palabras a los hechos”, aplicando tres ejes fundamentales: la educación ambiental, investigación científica y mitigación y adaptación al cambio climático.
En estas tres actividades es primordial la participación de la sociedad civil y el sector académico, por lo que recomendamos inscribirlos en alguna de las diez categorías del Programa Bandera Azul Ecológica (PBAE) (playas, comunidades, centros educativos, espacios naturales protegidos, microcuencas, cambio climático con sus dos variedades “mitigación y adaptación”, comunidad clima neutral, promoción de la salud, eventos especiales y hogares sostenibles).
Su participación, con el apoyo de las respectivas municipalidades, permitirá organizar a la sociedad civil, buscando su desarrollo en concordancia con la protección ambiental y la salud pública, incrementando la siembra de árboles, el ahorro del agua, papel, electricidad y combustibles fósiles, tanto en las industrias y hoteles como en los propios hogares guanacastecos.
Además, con el propósito de fomentar la reforestación en forma adecuada, se deben fortalecer las acciones de la “Fundación Adopta un Árbol”, con el objetivo de educar y apoyar la siembra de árboles en las zonas afectadas.
¡Solamente con la participación positiva de los seres humanos podremos corregir, mitigar y adaptarnos al cambio climático!

Darner A. Mora

Salubrista público