Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 18 Noviembre, 2015

El problema de las carreteras… hace a uno mal pensar que el negocio está en hacer las cosas mal, porque en la reparación constante, a puchitos, está el gran “negocio”

Pizarrón

Grupo Orosi

El problema de las carreteras, de su mala situación, su mal mantenimiento, los huecos que fácilmente se les hacen, de los malos asfaltos que usan, de los “arreglos” que les realizan a los baches que a los pocos días están como se encontraban antes de esos arreglos, de la falta de señalización y pintura, lo hace a uno malpensar que el negocio está en hacer las cosas mal, porque en la reparación constante, a puchitos, está el gran “negocio”.
Vivo en el distrito de San Ramón de Tres Ríos, cantón de La Unión, provincia de Cartago, desde hace más de 30 años. De la carretera, la única, que pasa al frente de mi casa, nunca me he preocupado por saber si es municipal o nacional, si le toca arreglarla a la Municipalidad o al MOPT.


Desde 1998, recuerdo, como esta carretera, en la parte de este distrito, que inicia en su colindancia con el de San Rafael de Montes de Oca, regularmente la reparan, la asfaltan, la pintan, y le dan buen mantenimiento.
Recientemente acaban de arreglarla bestialmente… quitan toda la capa asfáltica, carril por carril, cerca de dos kilómetros en lo que veo y transito, arreglan un carril y luego el otro, trabajan prácticamente 24 horas. Entre las 10 y las 2 o 3 de la mañana he oído las máquinas trabajar, el ruido de las furgonetas moverse en el tramo que está frente a mi casa, que a mí en lo particular no me afecta, porque “trabajo” de noche, leo, estudio o escribo hasta altas horas de la noche, pasando la medianoche, o desde la medianoche hasta las primeras luces del día.
Soy como un murciélago, nocherniego total, de poco sueño. Siempre he sido así. Lo achaco a mi familia De la Cruz, donde muchos de mis parientes son así…
Otros familiares, entre ellos mi esposa, requieren mucho sueño, muchas horas de descanso nocturno, cerca de las diez horas. En este caso, el ruido de las furgonetas le ha distraído ligeramente su sueño cuando no le ha ayudado, en el mismo, por el ruido acompasado, con cierto aire arrullador.
Algunos días se hacían colas interminables, cuando el trabajo diurno era intenso, pero fue bien coordinado el movimiento vehicular por personeros de la empresa, que ha reparado y recarpeteado esta carretera, con orden y respeto. Incluso fui testigo de una emergencia de un chofer que transportaba un señor, que tan solo explicó su emergencia, y le permitieron avanzar, cuando el resto hacía la fila.
Al alba, cuando he salido en carrera, en estos días de arreglo de calle, a comprar el periódico que no me llega a la casa, con asombro y alegría he visto los progresos diarios del arreglo total de la carretera, que agradezco, como seguramente mis vecinos también, y quienes usan esta carretera como alterna para viajar a Tres Ríos y Cartago.
Los trabajadores de esta empresa, con algunos hablé, sobre este trabajo, fueron siempre atentos, respetuosos, educados, contestaban lo que podían con amabilidad, siempre bien uniformados, haciendo gala a las furgonetas y máquinas que usaban, bien pintadas, cuidadas, limpias e identificadas con el logo de la empresa, Grupo Orosi.
Felicito a este grupo empresarial. Ojalá todos los grupos empresariales de esta naturaleza fueran como ustedes, diligentes, cumplidores, esmerados, eficientes, eficaces, rápidos y trabajando con calidad a la vista. Felicito a la Municipalidad o al MOPT, según corresponda, la contratación de este Grupo Orosi.

Vladimir de la Cruz