Grandes oportunidades en modestas carreteras
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ANÁLISIS

Impulsaría Gobierno pequeños proyectos

Grandes oportunidades en modestas carreteras

Ganarían ingenieros y acereros, entre otros sectores

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RESUMEN EJECUTIVO
Durante los próximos cuatro años habrá oportunidades para ingenieros, proveedores de acero, y contratistas locales.
Cuando se trata de obras públicas, se espera un énfasis en los pequeños pero importantes proyectos, entre ellos el mejoramiento de carreteras y puentes.
A este Gobierno le gustan las obras modestas, que favorecen a las empresas locales, y que cuestan menos y que son más fáciles de aprobar, que los megaproyectos.
La estrategia del PAC podría funcionar, sin embargo es importante evitar los sesgos ideológicos y nacionalistas como suponer que las empresas costarricenses son necesariamente mejores que las extranjeras, y que el Estado es moralmente superior al sector privado.

Ingenieros, contratistas y proveedores de acero tendrán nuevas oportunidades durante los próximos cuatro años, en los proyectos que incluyen las mejoras en carreteras y puentes ya existentes.
A muchas personas importantes del Gobierno de Luis Guillermo Solís les gustan las pequeñas obras, que —en comparación con los megaproyectos— tienden a favorecer a las empresas locales, son más fáciles de aprobar, y son menos propensas a involucrar la corrupción.
El enfoque del Partido Acción Ciudadana beneficiaría a los participantes locales frente a los competidores extranjeros, que tienden a tener poco interés en los pequeños proyectos costarricenses.
El PAC considera que la estimulación de las pequeñas y medianas empresas es clave para el crecimiento económico.
En cuanto al proceso de aprobación, un proyecto pequeño tendería a presentar pocos casos de apelaciones de parte de un postor perdedor, así como poca necesidad de expropiar las propiedades privadas.
Una de las principales razones para el lento progreso de las obras públicas en Costa Rica en los últimos años ha sido la casi imposibilidad en muchos casos de comprar este tipo de propiedad.
Además, el Gobierno podría reducir e incluso eliminar la corrupción, siendo fácil supervisar las obras pequeñas, en comparación con los megaproyectos.
En cuanto a los proyectos, los puentes serían una prioridad, lo que generará oportunidades para los proveedores de acero, el principal insumo para estas estructuras.
Habrá demanda también para los ingenieros especializados, para asegurar que los puentes nuevos o reforzados sean seguros y duraderos.
En este momento, varios puentes son peligrosos, incluidos el de la Platina, que ha sido un problema crónico durante varios años, así como el de Chirripó, designado en 2007 por un estudio japonés como el peor del país.
Mientras tanto, varios estrechos puentes son cuellos de botella para el tránsito.
Cuando se trata de la construcción de las carreteras, los ingenieros industriales y contratistas locales jugarán un papel importante.
La buena ingeniería es esencial para una buena carretera, mientras conforma una proporción significativa del costo total de un proyecto pequeño.
Por su parte, los contratistas locales estarían beneficiados, ya que enfrentarían una menor competencia de las empresas extranjeras, cuyo interés en los proyectos costarricenses sería limitado.
Bajo el enfoque que tiene este Gobierno en lo que a las obras se refiere, la demanda sería modesta para el concreto y el asfalto.
Sin embargo, incluso los proyectos pequeños serían preferidos por los proveedores de materiales de construcción, a la situación actual, en la que la mayoría de los proyectos está estancada.
En cuanto a las obras, una opción sería una versión reducida de la expansión de la carretera entre San José y San Ramón.
Con mejoras puntuales a la carretera existente, así como a los puentes, los usuarios podrían ahorrar bastante tiempo a un costo razonable, de acuerdo con un análisis realizado por LA REPÚBLICA, basado en datos de Lanamme.
Hay varios lugares donde se podría añadir un carril, sin tener que expropiar a nadie.
El peaje eficiente pagaría por el proyecto, sin ser un cuello de botella para el tránsito, como ha sido el caso desde hace años en el sector del aeropuerto.
Un plan de $500 millones de OAS, una empresa brasileña, habría hecho más carriles entre las dos ciudades.
Pero podemos tener una carretera decente por mucho menos dinero.
Lo mismo aplicaría con la carretera entre Limón y Río Frío.
El gobierno chino ha ofrecido prestar dinero para el proyecto.
Pero eso también costaría $500 millones.
La estrategia del PAC podría funcionar, sin embargo es importante evitar los sesgos ideológicos y nacionalistas como suponer que las empresas costarricenses son necesariamente mejores que las extranjeras, y que el Estado es moralmente superior al sector privado.
Cuando se trata de la competencia para un proyecto, cualquier empresa, nacional o extranjera, debe ser invitada a hacer una oferta.
Una empresa local debe ganar el contrato, incluso cuando la oferta sea más alta —hasta un 5%— que la de un competidor extranjero, dado que las empresas locales tienden a invertir las ganancias en Costa Rica.
Aparte de eso, no hay ninguna diferencia entre una empresa local y una extranjera.
Cualquiera contrata a los trabajadores locales, ya que esa es la ley.
Además, cualquier empresa compra los materiales locales, ya que el cemento y el asfalto importados son caros.
Los consumidores ganan, cuando muchas empresas compiten.
Tampoco importa, cómo estructuramos un proyecto.
Podríamos contratar una empresa privada para construir una carretera, que luego estaría mantenida por el Estado.
Podríamos contratar una empresa privada para construir y mantener la carretera —lo que se llama una concesión.
En cualquier caso, el Gobierno supervisaría el proyecto.
O el propio Estado podría construir y mantener una carretera.
Si el Gobierno fuera inepto o corrupto, todo proyecto fracasaría.
Por el contrario, cualquier modelo funcionaría, si el Gobierno fuera honesto y eficiente.




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