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Miércoles, 23 de septiembre de 2020



ESTILO EJECUTIVO


Grandes directores al servicio de la fábula

Redacción La República [email protected] | Sábado 08 diciembre, 2012

“Life of Pi” va de frente con unos mensajes troncales de la filosofía y el arte que quedan reducidos más al poder de la imagen que al de las palabras. Internet/La República


CINE

Grandes directores al servicio de la fábula

“Life of Pi” busca un final feliz en los Óscar

Érase una vez un director de cine, Ang Lee, que rodó un cuento, “Life of Pi” que buscaba un final feliz en los Óscar, premios con los que también vivieron felices y comieron perdices “Hugo”, de Martin Scorsese, o “Chocolat”, de Lasse Hallström.
Un director llegado desde un lugar muy lejano, Taiwán, que ya tiene dos Óscar por “Crouching Tiger, Hidden Dragon” y “Brokeback Mountain”, vuelve a sonar como gran candidato con esta fábula en la que un tigre y un adolescente indio comparten barca en medio del océano durante 227 días.
Este cuento del canadiense Yann Martel y rodado con indudable sentido de la magia por Lee, esconde parábolas sobre las relaciones entre la razón y la fe o las armas del hombre frente a la naturaleza y la naturaleza frente al hombre.
A la altura del público adulto, pero sin dejar de ser apta para el público infantil. Un camino del cine adulto curioso, teniendo en cuenta que el cine infantil evoluciona hacia la ironía y la doble lectura.


Del papel a la pantalla
Directores que géneros adultos han dado el salto a la adaptación de cuentos, unos con más éxito que otros.
• Martin Scorsese, maestro de la violencia, logró con “Hugo” cinco Óscar.
• No llegó a ganar Óscar, pero sí se coló en las grandes categorías “Chocolat”, un nuevo canto a la tolerancia de Lasse Hallström con una “bruja buena” que opera desde una pastelería.
• También a las puertas del eunuco dorado se quedó “Como agua para chocolate”, de Alfonso Arau según la novela de Laura Esquivel, y la heroína de principios del siglo XXI, “Le fabuleux destin d’Amelie Poulain”, de Jean Pierre Jeunet.
• Los Óscar no prestaron atención a Spike Jonze cuando realizó la muy poética “Where the Wild Things Are”, según el libro de Maurice Sendak, ni han querido consagrar al profesional del universo mágico, Tim Burton.
• Frank Capra insufló esperanza a Estados Unidos después de la crisis del 29 con “Mr. Deeds Goes to Town” y “Lost Horizon” o, tras la Segunda Guerra Mundial, con la obra maestra del optimismo, “It’s a Wonderful Life!”, con ángeles y resurrecciones.}

Madrid / EFE






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