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Sábado 24 Octubre, 2009

Gracias Ronald

Luis Rojas
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Desde Italia 90, que fue como un romper con una larga historia de decepciones, nunca me había sentido tan orgulloso de una selección nacional de fútbol como ahora, con este grupo de muchachos que nos representaron en Egipto, dirigidos por Ronald González.
Mi orgullo, entiéndase, no es porque llegaron a la semifinal, porque quedaron en cuarto lugar, porque ganaron tres partidos o porque a Esteban Alvarado lo declararon el mejor portero del mundial; todo eso es parte de, pero para mí no fue lo más importante.
Lo que me hace sentirme orgulloso de esa selección fue que por primera vez pude observar en un evento de esa magnitud a un equipo tico jugándole de tú a tú, a todos los rivales que enfrentó. En ese sentido, lo que más me llamó la atención después de cada juego, no fue el marcador, sino como esos chicos se la creyeron, practicaron buen fútbol y fueron fieles a su sueño hasta el final. Cometieron errores; sí y muchos, pero en mi criterio fueron muchas más las virtudes y a todos nos quedó un sabor de que estaban incluso para más.
Qué gusto fue poder ver estos juegos sin ese sentimiento de inferioridad que nos envuelve siempre que un equipo nacional juega contra otro dizque superior, o asiste a un mundial a cumplir con la crónica de un fracaso anunciado.
Tengo 20 años de ejercer el periodismo deportivo y vi jugar a Ronald González en sus mejores épocas y en muchos de esos jóvenes se resalta el Ronald de aquellos tiempos; su fuerza, coraje, nobleza e inclinación por el buen fútbol. Y se pregunta uno cómo González logró transmitir esas virtudes a sus jugadores.
No me cabe ninguna duda de que todos los ticos desearíamos que existiera una fórmula mágica para inyectarles un poquito de años y experiencia a estos chicos ya, y poder enviarlos al repechaje con Uruguay. A ellos, que se pararon ante 40 mil egipcios que pensaban pasarles por encima, no les haría mella un estadio Centenario a reventar.
Felicito a Ronald y a sus muchachos por demostrar que el destino de un equipo nacional en un evento internacional como lo es un campeonato mundial no es el de ser un mediocre relleno.
Aborrezco la mediocridad que envuelve buena parte del fútbol tico y los deprimentes partidos de bola que se realizan los domingos, por los que la gente paga para ver a jugadores fingiendo lesiones y siendo deshonestos con su “profesión”, el fútbol.
Y que me perdonen los estudiosos del balompié que critican a la selección mayor por no aguantar 20 segundos y no permitir un gol y así clasificar al mundial. Yo soy de los que piensan que si Costa Rica hubiese optado por jugar fútbol los 90 minutos y no solo un rato; así como lo hizo al principio del partido; así como lo hizo en el juego que les ganamos a los estadounidenses aquí, en el Ricardo Saprissa, no hubiese sido necesario terminar llorando como niñas, lo que no lograron como hombres.
Gracias Ronald, por enseñarnos que jugar fútbol, pero de verdad, siempre será la mejor alternativa.