Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 6 Febrero, 2015

Me embargan sentimientos de gratitud que me obligan a hablar de dos hechos de mi vida particular


¡¡Gracias!! ¡¡Muchas gracias!!

El mes de enero recién pasado ha sido, como suele serlo en el rutinario transcurrir del calendario tico, todo menos un tiempo de vacaciones, tanto en la vida nacional como en el ámbito personal.
Diversos e importantes eventos se han convertido en abundantes noticias, por lo que de ellos espero ocuparme en artículos posteriores. Por ahora me embargan sentimientos de gratitud que me obligan a hablar de dos hechos de mi vida particular.


Me refiero en concreto a lo que me ha sucedido en estas últimas semanas, ambos igualmente gratificantes.
En la primera semana de enero por prescripción de mi cardiólogo, Dr. Ricardo Fernández González, debí ser internado en el Hospital Calderón Guardia para el implante de un nuevo marcapaso. Dichosamente todo fue un éxito. Por lo que mis primeras palabras de gratitud van dirigidas al Dr. Hugo Arguedas Jiménez, quien realizó dicho procedimiento con mano diestra a y todo el personal que me atendió con gran solicitud. A nombre mío y de mi familia ¡Gracias! ¡Muchas gracias!
Luego vino una impactante sorpresa: el pueblo costarricense por intermedio del Ministerio de Cultura me confirió el honor de otorgarme el Premio Joaquín García Monge. Dicho Ministerio, por prescripción legal, debe otorgar ese galardón a quienes se han dedicado a la difusión cultural a través de los medios de comunicación masiva.
En vista de lo cual, no puedo dejar de destacar que en los considerandos, se habla de la trayectoria de toda una vida. Efectivamente, poco después de mi regreso a Costa Rica, luego de cinco años de cursar estudios universitarios en Europa, comencé a colaborar en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, tanto en la prensa escrita como en la radio y la televisión.
Por lo que a esta columna se refiere, debo mencionar que desde 1987 comencé a escribir primero en las páginas de cultura y luego como colaborador regular en esta misma sección en que hoy escribo estas líneas.
Por eso mi gratitud se extiende a este medio. En LA REPÚBLICA siempre he encontrado un ambiente no solo respetuoso de mis ideas, sino también cordial.
No quisiera terminar estos breves renglones sin hacer mención a los considerandos del jurado, cuya generosidad me abruma y me obliga a comprometerme a hacer todo lo posible por estar a la altura de tan nobles propósitos. Igualmente deseo agradecer las múltiples congratulaciones recibidas tanto en lo personal como por mi familia, por parte de amigos, alumnos y colegas e instituciones nacionales e internacionales.
A todos solo atino a decirles desde el fondo de mi corazón, un sentido ¡gracias! ¡Muchas gracias!

Arnoldo Mora