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Jueves 28 Febrero, 2013

Le agradezco haber sacado lo peor de la gente con sus palabras y haber movido las entrañas de miles para firmar una petición


Gracias, don Justo

Lejos de ser una diatriba en contra del diputado del Partido Renovación Costarricense, que ha sido el blanco de fuertes y justificadas críticas por sus declaraciones homofóbicas y su permanencia como presidente de la Comisión de Derechos Humanos, esta es una nota de agradecimiento.
Las nefastas declaraciones del señor Orozco han venido a despertar el activismo social a favor de la igualdad de derechos y deberes que deben tener las personas, sin distinción de su preferencia sexual.
Me sorprende gratamente cómo personas que antes no hablaban del tema, heterosexuales, jóvenes, personas mayores, religiosos, ateos, profesionales y estudiantes, hoy se sienten ofendidos por sus palabras, comparten videos, escriben artículos y hablan de ello en reuniones sociales, redes y oficinas.
Don Justo y otros sectores fundamentalistas que están opuestos a que todos gocemos de los mismos derechos, nos han sacado de esa zona de confort en la que estábamos y han impulsado a muchos a levantar la voz para construir un país con menos desigualdades.
Yo le agradezco a don Justo haber sacado lo peor de la gente con sus palabras, haber movido las entrañas de miles de personas para firmar una petición o participar en una marcha de protesta. Muchos de los que hoy piden su renuncia, están también pidiendo que renuncien de nuestra sociedad la discriminación y el odio.
Lograr la equidad en una sociedad es un proceso lento, pero vamos avanzando, gracias a personas como él, que nos ponen frente a frente con nuestro pasado y con los prejuicios que vamos desapareciendo de nuestra sociedad. También vamos avanzando gracias al apoyo de miles de ciudadanos que hacen escuchar sus voces y de algunos líderes políticos comprometidos con la causa.
Sin embargo, el activismo que ha despertado en muchos las ofensivas declaraciones, no debería quedarse solo en un simple arrebato. Debemos llevar la lucha por una sociedad respetuosa a nuestra familia, a nuestro trabajo, en la educación de nuestros hijos y expresarnos con la misma indignación y sobre todo con respeto, ante la xenofobia que existe en contra de tantos centroamericanos que viven en Costa Rica, en contra de los chistes misóginos, cuando alguien se refiere de forma ofensiva a una persona con discapacidad o cuando se hace chota de una persona homosexual o lesbiana en nuestro círculo social.
Desafortunadamente, el diputado Orozco no es la única persona que está en contra de que las personas homosexuales sean tratadas con igualdad y respeto en Costa Rica. Él es reflejo de un gran número de personas que piensan como él. Sin embargo, él, como figura política y mediática ha contribuido a que el tema esté más presente en la agenda pública y en las discusiones. Y es por esto que hoy le digo: muchas gracias, don Justo.


Shirley Malespín Bendaña
Comunicadora
1-11850435