Google bate expectativas más allá de Internet
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Google bate expectativas más allá de Internet

Las acciones de Google cerraron el viernes por encima de los $600 por primera vez desde el pasado enero, gracias a los buenos resultados presentados el jueves por el gigante californiano.
Después de que ese día cerrara el mercado neoyorquino, Google batió las expectativas de los mercados al anunciar un incremento interanual del 32,3% en su beneficio del tercer trimestre, hasta alcanzar los $2.167 millones $6,72 por acción, gracias al avance del 23% de su facturación entre los dos periodos comparados.

Estos datos fueron recibidos con entusiasmo entre los inversores, lo que impulsó la demanda de sus acciones y su encarecimiento, de forma que algo más de dos horas después de la apertura del mercado llegaron a cambiarse por $600.
Finalmente terminaron la sesión a $601,45 un 11,19% por encima del cierre del jueves y un 25,14% más caros que hace un mes.
En cualquier caso, su valor aún está lejos del máximo histórico alcanzado en noviembre de 2007, cuando estas acciones tocaron los $747,24, antes de verse afectadas por la crisis económica en la que entró el conjunto de la economía estadounidense.
Con el avance del viernes, la compañía ha logrado volver al valor bursátil que tenía hace seis meses, antes de que en junio, julio y agosto registraran descensos, aunque aún está un 3% por debajo del precio al que inició el año.
En septiembre Google fue la herramienta empleada en el 66,1% de las búsquedas en la web realizadas desde Estados Unidos, frente al 65,4% de agosto, según ComScore, lo que lo sitúa como el buscador más utilizado con una clara ventaja respecto al resto.
Fundado en un garaje californiano, Google ha pasado en menos de 15 años de ser un sencillo buscador en Internet a convertirse en una multinacional tecnológica cuyos intereses navegan mucho más allá de los contenidos de las páginas web.
Actualmente, este gigante de Silicon Valley tiene su vista puesta en la diversificación de su actividad económica en sectores como las telecomunicaciones, la energía o la automoción y todo apunta que pronto se sumarán nuevos horizontes a esta empresa en expansión.
En la raíz de su crecimiento se encuentra la gran capacidad que tiene Google para procesar información a través de su red de centros de datos, el auténtico corazón de Internet, que solo rivaliza con empresas como Microsoft.
Unos pilares que permitieron dar vida en la “nube” a todos los servicios que fueron surgiendo alrededor del buscador, seña de identidad de la compañía, y que poco a poco le fueron robando protagonismo.
Así nacieron el correo electrónico Gmail, el sistema de GPS Google Maps, la cartografía en imágenes de Google Earth, el acceso en Internet a fondos documentales bibliográficos digitalizados o el más reciente Índice de Precios Google (IPG), una versión web del IPC que aún se encuentra en fase experimental, por citar unos ejemplos.
Del mundo virtual, Google dio el salto en 2007 a la fabricación de software para el creciente mercado de la telefonía móvil con el sistema operativo Android, cuya presencia se ha generalizado ya en dispositivos portátiles de nueva generación como las “tabletas” informáticas que compiten con el iPad de Apple.
El trabajo de sus ingenieros, en colaboración con expertos en robótica, les llevó a crear su prototipo de coche con piloto automático capaz de guiarse con el uso de los mapas de Google y que ha sido probado con éxito en California este año.
El automóvil recorrió ese Estado de EE.UU. de arriba abajo y realizó más de 225 mil kilómetros sin conductor al volante, aunque siempre bajo supervisión y en situaciones de circulación propicias, por lo que su aplicación real aún está lejos.
“Es un atisbo de lo que podría ser el futuro del transporte gracias a la informática avanzada”, dijo el ingeniero de software Sebastian Thrun en el blog de Google.
Los vehículos no tripulados podrían ayudar a reducir los accidentes de tráfico y a realizar una conducción más eficiente desde el punto de vista energético, una idea que se enmarca dentro de la filosofía “verde” de Google con la que intenta contrarrestar la contaminación producida por sus decenas de centros de datos.
Según un estudio de 2007 de la consultoría Gartner, el sector de las tecnologías de la información genera un 2% de las emisiones globales de dióxido de carbono y se estima que en 2010 los centros de datos consumirán el 3% de la energía de EE.UU.
Un contexto en el que Google es un jugador clave y consciente de los desafíos medioambientales que suponen sus negocios.
Con la idea de reducir sus emisiones los ejecutivos de Google han buscado soluciones diversas, como la poco ortodoxa de alquilar hasta 200 cabras en 2009 para cortar el césped de los terrenos de la empresa en su sede californiana o la más estándar de instalar sus nuevos centros de datos en lugares de clima fresco.
De esa forma, utilizan el aire del exterior para refrigerar el ingente número de ordenadores funcionando 24 horas en lugar de costosos y contaminantes sistemas de aire acondicionado, una política seguida por otras empresas de su sector.
Google, que cuenta con una división de negocio destinada a actividades “verdes”, anunció el lunes que cerró un acuerdo para invertir en la implantación de una red de molinos de viento en el mar frente a la costa de Nueva Jersey.
Una instalación pionera en EE.UU. que cuando esté terminada podrá generar energía eólica capaz de suministrar electricidad “limpia” a casi 2 millones de hogares.

Los Angeles

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