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Deporte genera $86,7 millones al año en hospedaje, alimentación, recreación y compra de artículos
Golf se convierte en pieza clave de industria turística

• Un promedio anual de 34 mil turistas ingresa al país para practicar la disciplina; el 2% de los visitantes que pisan suelo nacional
• Al menos seis proyectos inmobiliarios, que incluyen cancha, están en fase de construcción

Karen Retana
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De ser visto como un deporte exclusivo, lejano para la mayoría, el golf en Costa Rica pasó a formar parte clave de toda una estrategia nacional que busca entrar en el hoyo de la atracción turística.
El golpe táctico parece contar con viento a favor, pues el golf se ha convertido en fuente de divisas, empleo y ocupación hotelera, al punto que cada año 34 mil turistas visitan Costa Rica para practicarlo, y esta inclinación de los viajeros está generado aproximadamente $87,6 millones anuales en alimentación, hospedaje, estadía, recreación y compra de artículos deportivos, de acuerdo con estimaciones del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
Joseph Kuo, vicepresidente corporativo de New York Life Insurance Company, forma parte de los golfistas que se enamoraron de Costa Rica como destino para la práctica de este deporte.
“He jugando en diferentes sitios alrededor del mundo pero nada se puede comparar con la experiencia que tuve en Costa Rica, con un personal atento, un escenario exquisito y el precio incomparable”, señaló Kuo.
La apreciación de Kuo sobre esta disciplina concuerda con la fórmula de mercadeo que promueve el país como destino de sofisticación, por lo que algunos inversionistas han decidido crear canchas de golf dentro de sus proyectos inmobiliarios debido al valor agregado y plusvalía que brindan.
En el caso de Reserva Conchal el negocio detrás del deporte es la venta de propiedades, de ahí que con las ganancias de esta actividad se mejora la instalación para que proporcione mayor plusvalía al complejo de condominios, e incluso se valora la posibilidad de crear una cancha adicional.
Además de este campo, en el país operan otras 13 canchas, entre ejecutivas, de nueve hoyos y de 18, la mayoría de ellas ubicadas en Guanacaste.
El potencial de negocios del golf y la reputación de Costa Rica como destino exótico han contribuido a que en los últimos años emerjan nuevos campos diseñados por reconocidas figuras mundiales de esta disciplina, como Robert Trent Jones II, Greg Norman, Arnold Palmer o Mike Young.
Pero el auge de Costa Rica como destino golfístico da para más. Al punto que a corto plazo la cantidad de campos se incrementará, pues al menos seis proyectos se encuentran en camino. Tal es el caso del segundo campo de la Península de Papagayo, El Azulera Resort en Bahía Brasilito, La Rocca CC en Esparza, Del Pacífico en Esterillos y Rancho Manzanillo en Playa Manzanillo.
El potencial de esta actividad ha impulsado también la apertura de campos en zonas inusuales, como en el Este de la capital, específicamente en Curridabat, donde opera el campo de golf Monterán, de nueve hoyos, y que forma parte de un proyecto residencial.
No obstante, el diseño masivo de canchas preocupa al sector, puesto que el golf busca posicionarse como una actividad exclusiva.
“No estamos en condiciones para manejar un destino de golf masivo, ya que el costo de instalar una cancha a corta distancia de la otra es muy elevado. Por otra parte, este camino no le conviene al país, ya que perdería su distinción”, señaló Carlos Rojas, director de Golf de Reserva Conchal.
La competencia más inmediata fuera del país se encuentra al norte del continente. República Dominicana, México y Hawái son algunos de los destinos ante los cuales Costa Rica lucha por proyectar una imagen de estatus y estilo de vida para quienes practican este deporte. Estos atributos lo convierten en un destino más exclusivo con respecto a sitios como Miami.
Por ejemplo, mientras que un golfista destina en promedio $150 en una ronda de 18 hoyos; en algunos campos de Miami puede significar unos $45.
Aunque el costo es más alto, esta variable no ha repercutido en el interés de los golfistas a la hora de viajar hacia suelo nacional.
“El costo es más elevado en comparación con otros destinos porque aquí hay pocos campos y la calidad es superior”, sostuvo Cristian Morera, de Valle del Sol.
La mayoría de las personas que vienen a practicar la disciplina son de origen estadounidense, quienes viajan por su propia cuenta o con empresas de incentivos. “El jugador no necesariamente es pensionado. Ultimamente nos visitan empresarios jóvenes, algunos de 35 años en adelante, activos y de alto poder adquisitivo”, aseguró Rojas, de Conchal.
Asimismo, en los últimos meses se ha apreciado la llegada de golfistas de Europa y México, destinos a los cuales algunos campos han redireccionado sus estrategias de ventas a fin de contrarrestar los efectos en la llegada de turistas que provocaría la recesión que vive Estados Unidos.

Por ahora las expectativas de crecimiento de la actividad son favorables, con un 15% anual.
La esperanza es que la atracción turística mediante el golf no se desestimule, ya que su práctica impacta a todas las clases sociales. Detrás de esta disciplina existe todo un engranaje económico, desde el personal que se encarga del mantenimiento de las canchas, las empresas que venden el abono y las herramientas, hasta el cocinero del hotel que se encarga de preparar los alimentos.
De hecho, para que un campo opere en óptimas condiciones se requieren al menos unas 50 personas que se encarguen de su mantenimiento.










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