Gol, control y triunfo
Daniel Cambronero usó sus puños para devolver metralla en varias acciones del clásico: aquí se adelanta al remate de Jonathán MacDónald. www.imagenesencostarica.com/La República
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Gol, control y triunfo

La Liga solo ocupó una anotación para maniatar al Team y quitarle el invicto

La formación tácticamente más ordenada del fútbol nacional, el Alajuelense, se volvió a parar con éxito en el Verano y eso le fue suficiente para derrotar 1-0 al Herediano, quitarle el invicto y retornar al triunfo en un territorio que le era adverso en las últimas seis confrontaciones.
Un remate furibundo de tiro libre de Ariel Rodríguez sin destino definido, se acomodó de forma espectacular en los cordeles que defendió Daniel Cambronero en el minuto 40, suficiente para que el planteamiento de Óscar Ramírez saliera de nuevo avante, ante un rival que muestra un rostro diferente al de temporadas

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anteriores, producto de una renovación de su nómina.

Estamos ante un nuevo Herediano, cuyo técnico Mauricio Wright apostó para vencer a la Liga por una alineación de velocistas en todas sus líneas, que sin embargo, nunca pudieron sobrepasar las ordenadas líneas del ejército manudo, un 4-4-2 que blindó el marco de Dexter Lewis, veterano arquero que solo pasó tres sustos. Uno se lo salvó Kenner Gutiérrez, rechazando de la raya trágica un balón que empujado por la rodilla de Gabriel Gómez iba a la red. Otro, fue el propio meta el que se lanzó al primer palo para desviar remate seco de Esteban Ramírez; el tercero lo voló a las nubes Verny Scott.
Alajuelense controló el partido de principio a fin y no perdió la compostura táctica, ni frente a la picardía de Mora, Sánchez y Scott, ni tampoco cuando ingresaron los pesos pesados, Myrie y Lagos.
La retaguardia eriza la lideró un Porfirio López monumental, la mejor figura del juego, arropado por Gutiérrez, Acosta y Peralta y una segunda línea laboriosa, que corre, que tapa, que presiona comandada por Ariel Rodríguez, con Matarrita, Alonso y Venegas comiendo metros para no dejar pensar a Granados, Gómez y sobre todo a Elías Aguilar quien, a pesar de su innata calidad, no pudo él solo echarse al hombro a su equipo.
El novel ariete José Guillermo Ortiz fue un tren por el flanco derecho, le hizo la vida imposible a Mauricio Núñez, pero sus centros al corazón del área no los aprovecharon ni Mac Dónald ni Alonso. Este, no pudo cerrar una bola frente al marco sin marca y en el cierre pegó en el palo horizontal otro remate que debió ser gol.
En el minuto 40, José Sánchez le metió la mano al balón para cortar un ingreso entre Peralta y Matarrita muy cerca del área y ese tiro libre fue el que Ariel acomodó en los cordeles de Cambronero y definió el clásico provincial.

Gaetano Pandolfo
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