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Jueves 25 Marzo, 2010

Gobierno legislativo de oposición: ¿Alternativa para avanzar?

Los principales líderes de los partidos de oposición con representación en el parlamento han iniciado un proceso de unidad que, según lo anunciado, busca ganar el directorio legislativo el próximo 1º de mayo.
La noticia no es nueva. Cada cuatrienio constitucional se producen algunos movimientos en esa dirección, que tienen réplicas anuales los primeros de mayo, pero nunca llegan a nada. Intereses muy particulares, vanidades, movimientos de la fracción oficial, ausencia de acuerdos de fondo, siempre han hecho zozobrar tales pretensiones, y los directorios que triunfan son de la bancada oficial con unos pocos diputados de otras fracciones.


Lo novedoso en este caso es que la propuesta la están impulsando las máximas figuras de los principales partidos de oposición, y las declaraciones emitidas apuntan a que la iniciativa puede marchar por buen camino, habida cuenta de que esas agrupaciones, aparte de sus diferencias de orden ideológico y programático, tienen también muchas áreas en común sobre las que se puede trabajar legislativamente, y cuentan con una representatividad legislativa de más de la mitad.
Súmesele a eso el hecho de que los puestos de representación en el directorio y en las comisiones legislativas son suficientes como para satisfacer las demandas particulares de las fracciones involucradas en el proceso de concertación.
¿Es esta una iniciativa positiva o atentatoria de la gobernabilidad democrática?
La conformación de un bloque grande de fuerzas políticas de oposición de por sí es más saludable a la democracia y la gobernabilidad, que la dispersión parlamentaria. La dispersión dificulta las negociaciones y los acuerdos, retrasa los procesos, y también facilita las negociaciones de escasa trascendencia, muchas veces espurias, motivadas más por asuntos estrictamente personales, que por temas de interés nacional.
La historia legislativa en este punto es demasiado abundante y triste.
¿Le conviene al Gobierno la estructuración de un bloque opositor? Sí.
Es mejor negociar con las fuerzas opositoras en bloque, que dispersas. En primer lugar, porque se facilita hacer una negociación sobre temas de trascendencia, de verdadero impacto nacional, y eso le conviene a cualquier gobierno.
Además, tanto los contenidos como los términos de la negociación, que pudieran asumir gobierno y oposición, necesariamente tendrían que ser públicos, de cara a la ciudadanía, lo que obliga a las partes a cumplir con los compromisos asumidos.
Podrían acabarse los jueguitos por debajo de la mesa, las negociaciones de medianoche, los chantajillos oportunistas, para dar paso a negociaciones políticas de altura, que enriquecerían sensiblemente el equilibrio entre los Poderes y nuestro régimen democrático.
En este marco, no se ve posible una parálisis del país, si los procesos se hacen a la luz pública. Los mismos grupos coaligados se verían obligados a trabajar por el cumplimiento de los acuerdos y serían fiscales entre sí para que ninguna bancada individualmente busque la vía de la obstrucción o el filibusterismo parlamentario.
Todavía es temprano para un diagnóstico definitivo, pero anchas avenidas podrían abrirse, en beneficio incluso de la próxima Administración y del país, con un directorio legislativo de oposición y un acuerdo diáfano entre Gobierno y parlamento.

Franklin Carvajal Bejarano