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Miércoles 7 Marzo, 2012

Gobierno e inversión para la eficiencia

Para propiciar la productividad y un crecimiento compartido, es necesario que el gobierno desempeñe adecuadamente sus tareas de inversión pública. Esto a su vez demanda condiciones favorables para ejecutar esas tareas.
No hay que elucubrar mucho para confirmar el atraso de nuestra infraestructura. El estudio conjunto del Banco Mundial y BID de 2009 sobre eficiencia en nuestro gasto público concluye que solo el 14,4% de la red vial evaluada está en buenas condiciones y un 64% en condición mala o muy mala. El Foro Económico Mundial en su informe de competitividad 2011-2012 señala que Costa Rica perdió cinco posiciones respecto al anterior reporte, en buena medida por carencias de infraestructura, sector en el cual tenemos la posición 101. De hecho, en puertos ocupamos el lugar 137 (solo cuatro naciones están peor) y en carreteras el 124 (solo 18 están peor). Esta importante información, accesible a todos los inversionistas locales y del extranjero, señala que los dos factores más problemáticos para hacer negocios en Costa Rica son la ineficiencia de nuestra burocracia, a lo que ya me he referido, y la insuficiente infraestructura.
La falta de capital público representa mayores costos para las empresas grandes y pequeñas y eso resta competitividad internacional. Como es preciso pasar de un modelo de incentivos a las exportaciones a uno de eficiencia en la producción no podemos seguir arrastrando este viejo problema.
Esta limitación se origina en el estallido del modelo intervencionista de sustitución de importaciones, que nos hizo heredar un estado hipertrofiado que la economía ya no podía mantener. Ello obligó a reducir su tamaño, conllevó la pérdida de muchos de los mejores empleados públicos, así como el deterioro de la educación y muchos servicios públicos, y la caída violenta en la inversión pública e incluso del mantenimiento. Han pasado ya 30 años desde la crisis del modelo de desarrollo anterior y aún estamos pagando sus consecuencias, sin resolverlas.
Los esfuerzos ejecutados desde hace 14 años no han sido suficientes. Se estableció CONAVI para generar recursos y un sistema de licitaciones de mediano plazo para dar mantenimiento por privados de la red vial, pero los recursos no han sido suficientes para la renovación que se requiere ni se han generalizado los contratos de mediano plazo. Se modificó la ley de concesiones, se realizaron estudios para otorgarlas en muchas obras que incluso se adjudicaron y se buscó asesoría en Chile para organizar el Consejo de Concesiones, pero no se pudo contar con los gerentes de proyecto de alto nivel requeridos, ni se resolvieron problemas financieros para las expropiaciones, ni se logró la contratación de supervisiones externas y el uso de contratos de adhesión al momento de licitar para evitar las demoradas y difíciles negociaciones posteriores. A la fecha y con gran atraso solo se ha llevado adelante la concesión de los aeropuertos Santamaría y Daniel Oduber, del Muelle de Caldera (a medias) y de la autopista Castro Madriz.
Para resolver estos problemas es necesario también solucionar los del Servicio Civil, nuestro diseño institucional y los trámites de contratación administrativa.

Miguel Angel Rodríguez E
Ex Presidente de la República
Ex Secretario General de la OEA