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Gobierno de Obama se desintegra
Con la marcha de su jefe de Gabinete, el presidente abre una nueva etapa en su gestión

La marcha del jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel, y su sustitución por el asesor Peter Rouse, anunciada el viernes, abre una nueva etapa en la gestión del Gobierno del presidente de EE.UU., Barack Obama.
Obama anunció el viernes el relevo en un acto en la sala Este de la Casa Blanca rodeado de formalismos que normalmente sólo se reservan a los dignatarios extranjeros.
“Hoy es un día agridulce en la Casa Blanca. Estamos muy contentos por el nuevo desafío que acomete Rahm, para el que está muy bien cualificado, pero perdemos un líder de nuestro Gabinete al que vamos a echar mucho de menos”, afirmó el presidente de EE.UU.
“No hubiéramos podido conseguir mucho de lo que hemos logrado si no hubiéramos contado con Rahm”, agregó.
Por su parte, un Emanuel muy emocionado, al que se le quebró la voz en varios momentos de su alocución al recordar a sus padres, aseguró que aunque se marcha a Chicago: “nunca abandonaré el espíritu de servicio”.
El ex jefe de Gabinete se deshizo en elogios del presidente, del que afirmó que es “el líder más contundente posible para unos tiempos tan duros como estos”.
Tanto Obama como Emanuel bromearon sobre el carácter impetuoso, y la tendencia a deshacerse en improperios, del ex jefe de Gabinete.
“Creo que han aprendido palabras que no habían oído antes, en una serie de combinaciones”, declaró el ahora aspirante a la Alcaldía de Chicago.
Característicamente, mientras que Emanuel se extendió en su discurso, se dejó llevar de la emoción e improvisó en algún momento, quien será la nueva “mano derecha” de Obama, Peter Rouse, no pronunció una sola palabra durante el acto.
Rouse, de 64 años, metódico y discreto, no puede ser más opuesto al extrovertido y energético Emanuel, de 50.
Sí tiene en común con su predecesor un conocimiento exhaustivo del funcionamiento del mundo político en Washington, donde ha trabajado durante más de treinta años, la mayor parte de ellos como jefe de Gabinete del ex líder demócrata en el Senado, Tom Daschle.
Rouse, que fue jefe de Gabinete de Obama cuando el presidente era senador, era en la actualidad asesor de la Casa Blanca.
Como nuevo jefe de Gabinete tendrá que hacerse cargo del acceso al presidente y la coordinación entre los distintos departamentos del Gobierno. Tendrá también un gran peso a la hora de determinar la estrategia política de la Casa Blanca.
Tendrá que hacer frente también a los resultados de las elecciones legislativas de noviembre, donde las encuestas apuntan a fuertes pérdidas de los demócratas, algo que podría forzar al Gobierno de Obama a adoptar posiciones más centristas.
La llegada de Rouse puede ser el anticipo de una reestructuración del Gabinete mucho más amplia.
Ya ha comenzado el relevo en el equipo económico, donde tres altos cargos, entre ellos el director del Consejo Nacional Económico, Lawrence Summers, han anunciado su marcha en los últimos meses.
Del equipo económico original tan sólo permanece el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, de quien no se anticipa que abandone el puesto.
Se da por seguro que en algún momento tras los comicios del 2 de noviembre otro de los asesores más cercanos a Obama, David Axelrod, el estratega de su campaña electoral, regrese como Emanuel a Chicago para comenzar a preparar las presidenciales de 2012.
Las quinielas políticas en Washington apuestan por que el actual portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, pase a ocupar el puesto de Axelrod.
Otros cambios previsibles afectarían al Consejo de Seguridad Nacional, el organismo al frente de la política exterior en la Casa Blanca, y donde se rumorea la marcha de su titular, el general James Jones.
También podría salir el secretario de Defensa, Robert Gates, el único integrante del Gabinete que resta de la era Bush y que ya ha indicado que cree que 2011 es un buen año para abandonar el cargo.
Otro posible cambio es el propio jefe de Gabinete. En principio, Rouse se ha hecho cargo del puesto de manera temporal, para unos meses.
Pero no es descartable que, si Rouse tiene éxito en proporcionar a la Casa Blanca una buena dosis de sosiego, el jefe de Gabinete continúe más allá de lo previsto.

Washington
EFE
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