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La tarea del actual gobierno es enorme. Debe atender dos flancos: el de las cosas que puedan haber quedado al borde de una crisis o con plazos perentorios por reciente decreto, y por otro lado, lo relacionado propiamente con el desarrollo del plan de gobierno de la administración Solís. Es decir, iniciar nuevos planes y continuar otros, mientras se apagan los incendios heredados


Gobierno atiende dos flancos

Procesos de avance para el país, que pudieron hacerse durante los últimos diez años, fueron manejados con la lentitud que ya conocemos.
Algunos van identificándose porque hacen crisis, como la huelga de educadores, producto de muchos años de desorden en el sistema de manejar datos de planillas, pagos y una tardía decisión para implementar un sistema más eficiente.
Asimismo, vemos en estos días que el uso de la firma digital, creada en 2005 mediante la Ley de Certificados, Firmas Digitales y Documentos Electrónicos, se fue incorporando en los procesos del sector público a pasito lento y solo en algunas entidades.
Fue también al finalizar el gobierno anterior cuando se firmó un decreto estableciendo que dicha firma digital deberá ser implementada en las instituciones de gobierno, para todos sus procesos internos y externos, antes de 2017.
Es decir, que lo que no se hizo en ocho años, debería cumplirse ahora en menos de tres.
Los dos ejemplos mencionados, demostración de la lentitud en un caso y desorden además en otro, con que el país ha venido avanzando, han provocado innecesarias crisis y rezago en temas en los que se debió caminar a otro ritmo.
Todo indica que la actual administración haría bien, conforme vaya descubriendo este tipo de cosas, en informarlas con claridad a la población.
De esa manera, tendríamos algo de la rendición de cuentas sobre el rendimiento del sector público —cuentas de las que carecimos por muchos años— y que los asuntos mal manejados o retrasados salgan a la luz pública, no como una simple crítica, sino como forma de ordenar y priorizar los cambios que se podrían lograr durante la presente administración.
Volvemos así a lo que hemos dicho en otra ocasión. La tarea gubernamental es enorme hoy, porque debe atender dos flancos: por un lado, el de las cosas que puedan haber quedado al borde de una crisis o con plazos perentorios por reciente decreto, y por otro lado, lo relacionado propiamente con el desarrollo del plan de gobierno de la administración Solís. O sea, iniciar nuevos planes y continuar otros, mientras se apagan los incendios heredados.
Los costarricenses deberemos estar atentos a esta doble tarea, para distinguir el origen de los problemas, como única forma de encontrar las mejores soluciones. Probablemente se tarde más en arreglar lo maltrecho, que en algunos nuevos proyectos.
 

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