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Presidente boliviano desconoció referendo realizado en Santa Cruz
Gobierno minimiza triunfo autonomista

Oposición reclama diálogo del ejecutivo con las regiones separatistas

Santa Cruz, Bolivia
EFE

El Gobierno de Bolivia minimizó ayer el triunfo autonomista en el referendo de Santa Cruz del domingo, mientras la oposición reclamó “señales claras” al Ejecutivo para comenzar el diálogo con las regiones.
El departamento oriental de Santa Cruz volvió ayer a la normalidad tras una jornada electoral en la que se proclamó un estatuto de autonomía tachado de separatista por el Gobierno y aprobado en una consulta marcada por enfrentamientos violentos que causaron 35 heridos.
Según los sondeos a pie de urna y los primeros datos ofrecidos ayer por la Corte Departamental Electoral con un tercio de las mesas escrutadas, el estatuto ha sido ratificado por más del 80% de los cruceños, con una abstención que ha rondado el 35%.
Sin embargo, el Gobierno insistió ayer en que la mitad de la población de esa región rechaza el estatuto autonómico basándose en datos tomados “de los propios medios”, que sitúan la abstención en el 40% y los votos emitidos en contra del estatuto autonómico en el 10%.
A pesar de
desconocer el referendo y sus resultados, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó el domingo al diálogo con los prefectos (gobernadores) de oposición para consensuar una “verdadera” autonomía.
El portavoz del Gobierno, Iván Canelas, precisó que el Ejecutivo va a esperar a que los prefectos expresen su aceptación y después el presidente fijará personalmente la “fecha y hora” del diálogo “a la brevedad posible, incluso esta misma semana”.
“La aplicación del estatuto (de Santa Cruz) es prácticamente nula, de manera que hay necesidad de ingresar en un proceso de diálogo”, resaltó Canelas.
Desde la oposición, el líder de la alianza conservador Podemos y ex presidente de Bolivia, Jorge Quiroga, exigió a Morales que dé señales “claras” para abrir este proceso de diálogo, y le sugirió que, por ejemplo, “deje de sabotear la economía productiva”.
En entrevista con Efe en Santa Cruz, Quiroga insistió en que la oposición está dispuesta a negociar una salida a la crisis que vive el país, pero pidió que antes se derogue el veto a la exportación de aceites de soja, el principal producto agrícola cruceño.
Sobre los
argumentos esgrimidos por Morales para calificar de “fracaso” la consulta cruceña, lamentó que el gobernante descalifique el referendo “en lugar de recoger ese mensaje tan contundente de 600 mil cruceños”.
“Nunca ha habido esa cantidad de votos en ningún proceso”, agregó.
A la espera de conocer en qué queda el nuevo llamamiento al diálogo, analistas y expertos coinciden en que el referendo de Santa Cruz ha abierto una nueva etapa en la crisis política de Bolivia, dividida entre el proyecto del Morales y la “rebelión” autonómica de seis regiones dirigidas por opositores.
Analistas consultados por Efe coinciden en que esta consulta ha evidenciado la división existente en Bolivia entre las regiones de la llamada “media luna” (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), donde se concentran los principales recursos económicos del país, y el empobrecido altiplano.
Los expertos también creen que el liderazgo creciente del poder autonómico en Bolivia debe llevar al Gobierno a rectificar sus posturas e iniciar un camino de convergencia sin imposiciones.
La comunidad internacional está también pendiente de la evolución del conflicto político boliviano donde incluso han intervenido como mediadores aunque, sin resultados, la Iglesia católica y la Organización de Estados Americanos (OEA).
Precisamente, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, descartó ayer la posibilidad de una ruptura institucional en Bolivia tras el referendo de Santa Cruz.
También valoró positivamente que todos los políticos bolivianos hayan manifestado su disposición al diálogo como vía de solución a la crisis.
Los países americanos respaldaron ayer la integridad territorial de Bolivia y algunos dejaron entrever su temor por los efectos que el referendo autonomista del domingo en el rico departamento de Santa Cruz pueda tener en la región.
Una de las primeras reacciones se produjo en Chile, cuyo canciller, Alejandro Foxley, exhortó a celebrar un diálogo polític
o en Bolivia y respaldó “la integridad territorial”.
También Estados Unidos, señalado por sectores afines a Morales como el financiero de los “cruceñistas”, se pronunció a favor del diálogo e invitó al Gobierno y a la oposición a que resuelvan sus diferencias de manera “pacífica y duradera”.
En Argentina, segundo mercado del gas boliviano, la prensa coincidió en que el apoyo a la autonomía de Santa Cruz obliga al Gobierno de Morales a negociar con la oposición,
Los medios oficiales cubanos se hicieron eco hoy de las palabras del gobernante boliviano, que calificó de “fracaso” el referéndum autonómico.
Pero el referendo boliviano también generó temor entre algunos vecinos, e incluso en Venezuela, donde se habló de un supuesto plan separatista en el petrolero estado de Zulia que fue desmentido por su gobernador, el líder opositor Manuel Rosales.
Por su parte, el ex ministro de Industria y Comercio de Paraguay Euclides Acevedo advirtió de que la coyuntura política que vive Bolivia puede convertirse en “una bomba expansiva que puede llegar hasta nosotros”.
En Perú, el experto Carlos Reyna, en su columna publicada en el diario La República, se preguntó si se puede descartar tras este referendo que haya asambleas autonomistas en las regiones peruanas.
En Montevideo, el triunfo del “sí” en el referendo dividió opiniones entre la prensa, pues mientras un sector consideró que deberá traer cambios, otros indicaron que no cuentan con el apoyo de países vecinos.
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