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Martes 23 Agosto, 2016

La esclavitud es considerada una monstruosidad del pasado de la cual no nos hemos definitivamente liberado, se trata de un negocio mundial que ha tomado más fuerza que nunca

Globalización, inmigración y esclavitud

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare

El fenómeno de la esclavitud se remonta a las civilizaciones antiguas. Históricamente se ha demostrado que su razón de ser radica en el fortalecimiento y sostenimiento de la actividad económica.
Entiéndase, la esclavitud como la situación en la cual un individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer libremente de sí mismo.


La esclavitud ha sido una institución social y económica conocida desde la antigüedad más remota. Había evolucionado partiendo de una forma posbélica de dominio a situaciones premiales de dominio semieconómico, hasta llegar al dominio absoluto de un hombre por otro, en el marco precapitalista de la sociedad de la baja Edad Media.
La introducción sistemática de mano de obra esclavizada en el continente americano obedeció a distintos factores: a la alarmante disminución del número de indígenas, a su inadaptación para ciertos trabajos y a la legislación protectora a favor de los indios.
Por otro lado, la población negra estaba constituida por los esclavos capturados en las costas africanas y por sus descendientes, que no perdieron esa condición denigrante hasta muy avanzado el proceso independentista americano. El esclavo podía ser vendido, comprado y utilizado por su dueño, según la voluntad de este. Es sin duda, la condición más inhumana que puede vivir una persona, porque supone la pérdida de algo tan propio como la libertad.
Los esclavos negros que participaron en la conquista fueron fácilmente aliados y auxiliares de los españoles, y muchos de ellos obtuvieron su libertad por este hecho; y otros llegaron a adquirir hasta la jerarquía de conquistadores, pudieron a la vez poseer esclavos.
Al parecer, todo estaba favorablemente condicionado en América para que la esclavitud negra fuese fundamentalmente en el panorama socio-económico: tradición, aptitud de las rutas comerciales, falta de mano de obra en algunos lugares del Nuevo Mundo, y política económica de la metrópoli.
La esclavitud es considerada una monstruosidad del pasado de la cual no nos hemos definitivamente liberado, se trata de un negocio mundial que ha tomado más fuerza que nunca. La globalización, la pobreza, los desequilibrios demográficos de los países de origen, la violencia social, la inestabilidad política de los estados, los conflictos étnicos o religiosos y la modernización de la agricultura, constituyen factores de gran impacto, que determinan la permanencia de la esclavitud, favorecida por la inmigración económica y la vulnerabilidad de los inmigrantes.
Finalmente, el tráfico crece con la globalización económica y la apertura de fronteras interiores. La demanda de mano de obra barata e indocumentada contribuye al comercio ilegal de seres humanos, reduciendo costos; sin embargo, esta deflación se hace a costa de la dignidad humana y menoscaba las normas internacionales básicas de derechos humanos, laborales, de salud y de seguridad.