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Jueves 20 Septiembre, 2007

Globalización incluyente

Al estar nuestro país inmerso en tratados de libre comercio y el proceso de globalización, debe procurarse que sea aplicada una globalización incluyente, que beneficie a la mayoría de los costarricenses. No obstante, preocupa que en muchos países latinoamericanos, la situación no haya sido así, debido a que la globalización ha provocado mayores desigualdades de ingresos. Hace cerca de una década que la globalización prometía mejorar las condiciones de los trabajadores de bajos ingresos en países en desarrollo, pero a pesar de que el comercio, la inversión extranjera y la tecnología se han expandido, la brecha entre los ricos y pobres ha tendido a ampliarse.
Por lo tanto es importante tener presente lo que indicó Joseph Stiglitz sobre los problemas de la globalización, en el sentido de que es “un régimen de comercio global injusto que impide el desarrollo y sistema financiero global inestable”. Asimismo, comenta que tienen razón quienes indican que la globalización tiene el potencial de cambiar la calidad de vida de todos, pero no lo ha hecho. Por lo que la globalización se debe cambiar, para que cumpla con su potencial y logre mejores estándares de vida para todos.
La creciente desigualdad, tanto en los países en desarrollo como en los industrializados, es uno de los rasgos que distinguen a la globalización. Dos informes de 2005, uno del Banco Mundial, “Equidad y Desarrollo”, y uno de las Naciones Unidades, “El Dilema de la Desigualdad”, así lo demuestran.
Si bien la globalización brinda oportunidades para el desarrollo, la forma como se ha aplicado hasta hora no lo ha permitido. Se está claro que en las estrategias de Costa Rica se debe diseñar en función de las posibilidades que ofrece y los requisitos para una mayor incorporación a la economía mundial.
No obstante, ese proceso plantea ciertos riesgos originados en nuevas fuentes de inestabilidad comercial pero especialmente, financiera; así como riesgos de exclusión para aquellos países que no están adecuadamente preparados para las fuertes demandas de competitividad propias del mundo contemporáneo.
Por todo esto se debe rediseñar la globalización de manera que se pueda reducir la pobreza y la desigualdad, mediante un trabajo conjunto del Gobierno y sector público en general con el sector privado, en aras de que además del crecimiento económico, superior al 5 % del PIB, ocurra el desarrollo económico que permita un progreso con cohesión social, y disminuir así el nivel de pobreza de nuestro país que actualmente representa el 20.2 %; es decir un millón y resto de costarricenses son pobres. Para lo anterior es fundamental destinar montos significativos de recursos a educación y seguridad social. Asimismo, se deben propiciar mayores niveles de empleo, lo cual puede hacer posible una economía más productiva y competitiva.

Lic. Bernal Monge Pacheco
Consultor externo