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Empresa procesa partes de computadoras, teléfonos y baterías
GEEP da vida a desechos tecnológicos

• Firma realizó coinversión con la local Fortech como parte de un proceso de expansión regional

• En Costa Rica se generan al año unas 20 mil toneladas de basura electrónica doméstica, industrial y comercial

Karen Retana
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Computadoras en mal estado, celulares y baterías que ya no funcionan y usualmente se apilaban en algún botadero se convierten en insumos para la creación de nuevos productos.
Al igual que el plástico, el papel o el aluminio, la basura electrónica puede ser reutilizada, así lo ha demostrado la firma GEEP (Global Electric Electronic Processing) la cual estableció operaciones en el país.
Su llegada obedece a un proceso de expansión regional, el cual se concretó tras una alianza estratégica con Fortech que se encarga de este tipo de labores desde hace diez años.
GEEP opera globalmente supliendo servicios ambientales en el reciclaje y maximización del valor de los desechos de aparatos electrónicos y eléctricos.
En Costa Rica se generan unas 20 mil toneladas de basura de este tipo, lo cual representa un potencial de negocios para la firma establecida en Cartago.
En dicha provincia se acondicionó una planta de 18 mil metros cuadrados y una bodega de 3.500 metros cuadrados.
“En este sitio está en tránsito maquinaria de alta tecnología para el tratamiento de monitores de rayos catódicos, los cuales una vez procesados se envían bajo Convenio de Basilea a una planta fabricante de monitores que utiliza este material como materia prima en su fase de elaboración de nuevos equipos”, comentó Guillermo Pereira, gerente general de GEEP Costa Rica.
El personal contratado está compuesto por operarios entrenados por ingenieros canadienses y costarricense en tareas como desarme manual y equipos de separación, trituración, extracción y compactación de residuos.
Durante el proceso se retiran materiales como plástico, metal ferroso y no ferroso aislando los elementos tóxicos presentes en algunos componentes como plomo, mercurio, níquel y cadmio.
Por el momento unas 20 personas laboran en la planta entre operarios, ingenieros y área administrativa.
Actualmente la empresa tiene presencia en El Salvador, Panamá y Colombia por medio de compañías afiliadas al programa E-Collex, de centros de recolección.
“También estamos en el proceso de desarrollo de nuevas alianzas en Honduras, Guatemala, Nicaragua, Chile, Argentina y Brasil”, agregó Pereira.
GEEP cuenta con referencias de otras empresas que se dedican a la recolección de desechos electrónicos con fines de exportación o para comercializar el cobre. Sin embargo, aún no han encontrado un competidor que pueda certificar hasta el final de la cadena que todos los materiales son transformado
s en materias primas y que los mismos sean procesos seguros para el ambiente.
Uno de los escollos que debe enfrentar GEEP es la existencia de barreras culturales para abordar el tema de reciclaje de desechos eléctricos y electrónicos tanto a nivel local como en Latinoamérica.
Existe la creencia de que muchos de estos residuos se pueden comercializar en el mercado como chatarra convencional. No obstante, se omite la premisa de que deben ser desarmados, separados y procesados.
Ante este panorama crece la necesidad de una legislación que sancione la disposición inadecuada de desechos y mayor monitoreo de las autoridades hacia las empresas que se dedican a esta actividad, aseguran los voceros de GEEP.
“Se requiere participación municipal y privada para ofrecer alternativas para canalizar adecuadamente estos residuos”, sostuvo Pereira.
A la espera de que estas alternativas prosperen, la subsidiaria canadiense ha decidido establecer planes a corto plazo para mitigar aspectos problemáticos como lo son alianzas con empresas, instituciones y municipalidades que compartan esta visión.


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