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Demanda por coberturas cambiarias no arranca
Gastos en colones golpean a exportadores
Salarios, cargas sociales, impuestos, proveedores y seguros se encarecen ante apreciación de la moneda local


Las empresas exportadoras intensivas en mano de obra enfrentan un encarecimiento de sus costos cada vez que el colón se aprecia frente al dólar. Un nutrido grupo de exportadores tendría la mayoría de sus gastos en colones, al tiempo que sus ingresos son en dólares.
Estos datos se desprenden de un sondeo a 52 empresas que forma parte del estudio “Tipo de Cambio y Sector Exportador” que la Promotora de Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer) y dio a conocer en días recientes.
Del total de empresas, un 65% declaró tener una alta proporción de sus gastos fijos en colones.
Las empresas consultadas manifiestan que han enfrentado problemas para convertir sus gastos a dólares. Rubros como salarios, cargas sociales, impuestos, seguros, pagos a proveedores, servicios públicos y materias primas deben ser solventados principalmente en moneda local.
Estas rigideces se habrían originado en aspectos legales que determinan la moneda de pago para algunos rubros, así como poca disposición a negociar de algunas contrapartes.
También entran en juego disposiciones como los decretos de aumentos salariales semestrales por ajuste a la inflación que se hacen sobre los sueldos mínimos.
La planilla de las empresas intensivas en mano de obra generalmente tiene un fuerte componente de empleados dentro del rango de no-calificados. El decreto de salarios mínimos impactaría anualmente a estas empresas en un porcentaje igual a la inflación.

En tiempo de depreciación del colón, estos aumentos se neutralizarían con el ajuste de la capacidad adquisitiva del dólar. Sin embargo en tiempos de apreciación recae sobre los costos.
Según el estudio de Procomer, durante la reciente apreciación del tipo de cambio se constató una importante contracción en la demanda de divisas, explicada por la contracción de las importaciones, que están estrechamente relacionadas con el crecimiento económico.
Asimismo, en el segundo semestre de 2009 se produjo un fuerte aumento en la entrada de divisas proveniente de créditos comerciales, préstamos, inversión en moneda y depósitos, situación que se tradujo en un aumento en la oferta.
Este incremento en la cantidad de dólares llevó al tipo de cambio por la senda decreciente, hasta la primera semana de mayo, fecha en que esta moneda se transó en el mínimo de ¢502.
“La pérdida de competitividad —al menos la derivada del tipo de cambio— en el corto plazo es ineludible, ronda entre el 5% y el 5,5% en términos anualizados desde que se implementó el sistema cambiario de bandas”, cita el estudio.
Los niveles de inflación, principal fundamento del cambio de minidevaluaciones a flotación entre bandas, son considerados como insatisfactorios para el sector si se toma en cuenta que el diferencial inflacionario ha sido incluso mayor a la meta de inflación del Banco Central.
De esta manera, además de la pérdida de competitividad en el corto plazo, los exportadores habrían sido golpeados por los efectos de la inflación local. Este sector es en su mayoría “tomador de precios” al participar en mercados altamente competitivos, lo que reduce sus posibilidades de negociar al alza sus precios.
Algunas empresas también consolidan sus estados financieros en dólares, por lo que ven afectadas sus cuentas patrimoniales con los movimientos a la baja en el tipo de cambio.
La oferta de instrumentos de cobertura en el país está frenada por el tamaño del mercado de divisas, además de barreras de entrada basadas en aspectos regulatorios, y en la ausencia de un mercado de dinero líquido y profundo que sirva de punto de partida para la estructuración de los derivados cambiarios.



Juan Pablo Arias
[email protected]
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