Enviar
Galliano no recuerda insultos

El diseñador británico John Galliano, procesado por injurias racistas y antisemitas, se retrató ayer ante el Tribunal Correccional de París como un adicto rehabilitado que no recuerda los insultos que se le reprochan porque estaba embotado por una mezcla de alcohol y pastillas.
El modisto fue despedido de Christian Dior tras ser denunciado por proferir insultos a los clientes de un bar, ante quienes ayer se disculpó.
El diseñador se enfrenta a una pena máxima de hasta seis meses de cárcel y a una multa de $33.330.
Los letrados de la acusación aseguraron que sería una condena “irrisoria” para el acaudalado estilista, que difícilmente irá a la cárcel porque no tiene antecedentes penales.
Por lo tanto, la mayor condena para Galliano no es material, sino mediática, como lo demuestra el que Dior y la firma que lleva su propio nombre hayan prescindido de su talento, señaló el letrado Yves Beddouk, que representa a la mujer que lo acusa de haberla llamado “jodida zorra fea judía”, entre otros agravios.
Los hechos se desarrollaron el pasado 24 de febrero, cuando cargado de champán, mojitos y pastillas, Galliano protagonizó un altercado con dos clientes del bar La Perle, a los que insultó por asiáticos y judíos, aunque ninguno de los dos era semita, según se explicó en el tribunal.
A renglón seguido apareció la querella de otro cliente del mismo bar que denunció la misma actitud. Inmediatamente se difundió un demoledor vídeo en el que Galliano espetaba: “I love Hitler”.
El creador no negó los hechos y se limitó a repetir que no se acuerda de casi nada porque tenía 1,01 miligramos de alcohol por litro de aire aspirado, según la policía. Pero además había consumido barbitúricos y somníferos, una “triple adicción” que le llevó a pasar dos meses en una clínica de desintoxicación en Arizona (Estados Unidos) y en otra en Suiza, a finales del pasado febrero.
El declive personal de Galliano se inició en 2007, cuando empezó a beber habitualmente para soportar el “miedo al fracaso” de las presentaciones de sus colecciones, mientras la carga de trabajo aumentaba. A eso se sumó la extraña muerte de su compañero Steve Robinson por un ataque al corazón a los 38 años, confesó el modisto.
El tribunal dictará sentencia el próximo 8 de setiembre.

París / EFE
Ver comentarios